Henry Reeves: ejemplo de valentía y consagración a los ideales revolucionarios

En estos días de tanta incertidumbre y dolor para los habitantes de esta casa mayor que es nuestro planeta, un rayo de luz vuelve a brillar en el horizonte más cercano, es ese mensaje de amor y solidaridad que se levanta en las buenas acciones, entre ellas la de nuestro batallón de batas blancas que dentro y fuera de Cuba lucha contra la muerte.

En el programa radiotelevisivo Mesa Redonda, la viceministra de Salud Pública de Cuba, Marcia Cobas, informó que en solo siete días la Isla preparó 14 brigadas del contingente Henry Reeves, la mayoría de las cuales partió hacia naciones del Caribe.

En nuestra casa, inspirados en los criterios e informaciones de los especialistas, los más pequeños quisieron saber más datos sobre quién fue Henry Reeves.

Precisamente Henry M. Reeve nació un 4 de abril, pero del año 1850, en Brooklyn, Nueva York, y llegaría a ser Brigadier General del Ejército Libertador cubano.

Hijo de una familia presbiteriana de clase media, a los 19 años conoce las ideas independentistas de los patriotas cubanos y decide apoyarlos de manera solidaria.

Secretamente abandona el hogar y parte en el vapor Perrit con el cargo de soldado ordenanza del general Thomas Jordan, jefe de la expedición que desembarca el 11 de mayo de 1869 por la península de El Ramón, en la bahía de Nipe, en la costa norte de la entonces provincia de Oriente.

Ese día, el joven neoyorkino sostiene el primer encuentro con el enemigo y, cinco días más tarde, tiene su bautismo de sangre.

Hecho prisionero junto a otros combatientes, son sometidos a fusilamiento en masa; pero los cuatro impactos de bala que Reeve recibe no resultan mortales y escapa.

Luego de pasar por diversas fuerzas mambisas, en marzo de 1871 se subordina  directamente al Mayor General Ignacio Agramonte, en la caballería camagüeyana.

Disciplina, valentía e intrepidez permite ganar progresivos ascensos a este internacionalista estadounidense al que todos llaman El Inglesito.

Durante la toma de Santa Cruz del Sur, en septiembre de 1873, recibe a quemarropa un disparo de fusil al arrojarse sobre la boca de un cañón.

Como la herida le inutiliza la pierna derecha, Reeve adapta a esa extremidad un aparato metálico a modo de prótesis e idea un correaje para mantenerlo firme en la cabalgadura.

Cerca de Yaguaramas, distrito de Cienfuegos, mientras dispone la retirada por la superioridad en hombres del enemigo, Reeve recibe tres impactos de bala y, ante la perspectiva de ser apresado, el 4 de agosto de 1876 se dispara la última bala del revólver en la sien derecha.

En homenaje a El Inglesito, lleva su nombre el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, creado por Cuba en el año 2005.

Esta brigada está formada bajo los principios de solidaridad e internacionalismo guiados por el faro del pensamiento de nuestro Comandante en Jefe cuando plantea: “Nosotros ofrecemos formar profesionales dispuestos a luchar contra la muerte. Nosotros demostraremos que hay respuestas a muchas de las tragedias del planeta. Nosotros demostraremos que el ser humano puede y debe ser mejor. Nosotros demostramos el valor de la conciencia y de la ética. Nosotros ofrecemos vidas.”

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