Una flexibilidad por la vida

Nuestros máximos dirigentes llamaron, desde que la Covid-19 dijera “aquí estoy” en Cuba, a eliminar trámites burocráticos. Y así ha sido, aunque  trabajo cuesta porque la burocracia, sabemos, tiende a perpetuarse.

A los burócratas les parece que el mundo no camina sin papeles, firmas y cuños. A veces con el ánimo de organizarnos creamos más problemas. Y me refiero a una indicación de entregar en la Dirección de Trabajo Municipal la información de cómo quedan organizados los recursos humanos ante la actual situación.

Pues a cierto directivo de una entidad de subordinación nacional “se le ocurrió” entregar su información sin firma ni cuño. La indicación recibida de su Organismo fue presentar el documento con carácter urgente. Y sin firma ni cuño no se lo podían recibir. Así de fácil y “cuadrado”.

Lo de la firma del Jefe se resolvía fácil. ¿Lo del cuño? Hasta mañana, otro viaje, no hay combustible, exponerse, el riesgo, la incomodidad, la falta de sensibilidad… Finalmente la información, que era lo importante, fue recibida. Pero costó y esto me motiva a la reflexión colectiva.

El Ministerio de Trabajo desde el primer momento protagoniza la lucha contra el coronavirus y con flexibilidad interpreta la ley para proteger a los trabajadores cubanos, a los estatales y por cuenta propia. Son ejemplo para el mundo e imagino que tendrán mucho trabajo con tantos cambios.

Ahora es lógico tener un control de cómo se trabajará este mes, quizás el más complicado desde el punto de vista laboral en nuestro país.  Pero, ¿no habrá otras maneras de recopilar esta información que no sea personal, en documento impreso, con firma y cuño? ¿No servirá igual la vía digital, el correo electrónico?

¿Si cada entidad lo envía a su Dirección Nacional, por qué deben llevarlo a la Dirección Municipal de Trabajo para que de ahí se envíe al Ministerio de Trabajo nuevamente?

Muchos se han sumado a las medidas para eliminar trámites innecesarios en estos momentos e incluso se informó el aplazamiento en los términos de trámites y pagos que hasta ayer nos parecían impostergables.

Todo en coherencia con otras medidas que tratan de limitar el número de  personas en la calle. Esa es la prioridad ahora para salvar vidas. Cualquier indicación que agregue una persona más en la calle por algo que se podría resolver de otro modo, está mal.

Sé que los documentos oficiales llevan firma y cuño, pues es eso precisamente lo que los hace oficiales. Pero estos no son tiempos de entorpecer los procesos, o de extremarnos en requisitos que nos parecen normales en tiempos anormales. Si se flexibilizan términos y trámites, si se aplica el teletrabajo, si tenemos, en caso de faltar el correo electrónico, al simple teléfono, ¿por qué no usarlo?

Qué bueno, y cuánto orgullo una siente, de que sean flexibles, comunicativos y proactivos nuestros Ministros, pero es necesario que cada funcionario desde “arriba” hasta la base se sensibilice con el momento que vivimos.

Y a los burócratas, que por suerte están en fase de extinción en Cuba, si en estos tiempos de coronavirus no lo han entendido, ahora lo que necesitamos es gente que actúe, que facilite. Lo esencial, si no se han dado cuenta, es la vida. No son tiempos de tantos papeles, firmas ni cuños.

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