Un singular original de Manuel

Ser profesional, ingenioso, avispado y rápido en respuestas, son
virtudes que no todos tenemos desarrolladas a plena capacidad. Conozco a
una persona que si lo observamos en su andar nos da la imagen de estar
muy lejos de estas cualidades por su temperamento flemático.

Hablo del caricaturista y Premio Nacional de Periodismo Manuel
Hernández, devenido en un excelente ceramista. En el año 1999 necesité,
por asuntos de trabajo, conocer la dirección de su vivienda y se lo hice
saber. Estábamos en la galería de arte Pedro Esquerré, de la ciudad de
Matanzas, allí se inauguraba una exposición, hoy no recuerdo cuál.

Al concluir el acto inaugural comenzaron a distribuir los
acostumbrados cocteles. Nos sentamos en una mesa ubicada en el patio.
Manuel me pidió un pedacito de papel y empezó a garabatear en él. Sólo
cinco minutos consumió en esa tarea, de inmediato me lo devolvió. Lo
que había hecho era darme su dirección de una forma singular.

Guardé con mucho amor el papelito, más que por la dirección, por ser
una obra de arte, ya que el mismo representa un original de Manuel,
con 21 años de antigüedad. Este recuerdo también forma parte del reto
muy en boga en estos días de la Covid-19.

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