Martín Dihigo, periodista y comentarista radial

El 25 de mayo de 1906 nació en el entonces ingenio Jesús María,
próximo a la ciudad de Matanzas, el mundialmente conocido como El
Inmortal del Béisbol, Martín Magdaleno Dihigo Llanos.

Reconocido como uno de los beisbolistas de más calidad que han pasado
por un terreno de este deporte, Dihigo se desempeñó en las nueve
posiciones, por lo que se le denominó como el más versátil de su
época y además fue un excelente director, que muchas veces compartía
esa función con la de jugador.

En una  época en la que los negros no podían incursionar en las
Grandes Ligas estadounidenses, el matancero fue un ídolo en la Liga
Profesional Cubana, recorrió varios países de América como Venezuela,
República Dominicana, Puerto Rico y México, donde gozaba de gran
simpatía, pero además se desempeñó brillantemente en las Ligas Negras
del país norteño.

Por sus méritos, su nombre aparece recogido en los Salones de la Fama
de Cooperstown y en de las Ligas Negras de Estados Unidos, así como en
México, Dominicana, en el de Cuba y, más recientemente, en el del Palmar
de Junco, en la ciudad de Matanzas, lugar donde se formó como pelotero.

Una etapa destacada de su vida ocurre luego del retiro como jugador
(1947), cuando escribe una columna en el periódico HOY denominada
Desde el Pan de Matanzas, que gozaba de gran aceptación de los
lectores.

El historiador Alfredo Santana, autor del libro El Inmortal del
Béisbol, Martín Dihigo, señala que esa etapa la desarrolló,
fundamentalmente, entre los años de 1948 a 1952, en la que también se
convirtió en comentarista radial de la Liga Profesional Cubana en las
emisoras Cadena Oriental de Radio y, posteriormente, en Unión Radio.

En el mencionado texto Dihigo señala en relación con su llegada al
medio radial: “la historia es sencilla, yo estaba en el país azteca
dirigiendo a las Águilas de Veracruz y un mexicano de apellido Saidé
me hizo la proposición del parte del ´Chino´ Miranda, presidente de la
Cadena Oriental. Acepté la oferta  y el 14 de agosto de 1948 vine a
Cuba a firmar el contrato.”

Sus escritos y comentarios por el micrófono eran amenos, pero también
mordaces y no ocultaban nunca la verdad, lo cual incomodaba a los
aludidos, algo que le trajo algunos problemas en aquella época.

Sobre esto podemos señalar que sus trabajos gozaban de la calidad
innata de un hombre que había dedicado su vida al béisbol y que tenían
gran interés periodístico y humano. Sin embargo, un grupo de
cronistas lo acusó ante el Colegio Nacional de Periodistas que no
permitió, en un momento, que continuará escribiendo. Esto llegó a su
fin cuando se examinó de locutor y tuvieron que aceptarlo, por la
analogía de ambos medios.

TAMBIEN FUE COMENTARISTA EN RADIO 26

El periodista Manolo García García, Premio Nacional de Periodismo José
Martí, fallecido el 10 de diciembre de 2010, tuvo una buena amistad
con Don Martín, como también le llamaban.

“La primera ocasión que pude conversar con Martín fue en el Palmar de
Junco, cuando se enfrentó con un equipo de profesionales que trajo al
Deportivo Matanzas. Ese día de 1945 lanzó por el conjunto matancero
Rogelio “Limonar” Martínez y lo ganó el equipo visitante una carrera por
cero, marcada en el octavo episodio por doble de Santos Amaro y jit de
Martín. Al final del enconado choque entrevisté a Martín, quien
profirió elogios para el tirador matancero”.

Después de varios encuentros ocasionales en Matanzas, entre ambos, que
casi siempre terminaban hablando de pelota en la quincalla de ventas
de periódicos y revistas que tenía Eusebio Torriente en la calle
Milanés, al lado de la barbería que está frente al parque de La
Libertad, iban a tomar café al hotel Louvre.

Recordaba Manolo, en esta entrevista que se guarda en los archivos de
Radio 26, que Martín era desafecto al régimen de Fulgencio Batista,
por lo que después del golpe de estado del dictador no regresó más a
Cuba hasta después del triunfo de la Revolución.

Años más tarde, en 1958, reanuda la relación con este destacado
pelotero en México. “Estaba en el exilio y allí Martín era como un
confidente, amigo, protector de los revolucionarios cubanos, a quienes
siempre les tendió la mano e íbamos a su casa donde conversábamos
cordialmente y tomábamos café. Era un cafetero extraordinario.”

Ya en los primeros años de la Revolución, algo que muy pocos
recuerdan, El Inmortal comenzó a trabajar como comentarista deportivo
en la emisora matancera, gracias a las gestiones de Manolo.

“Tuve el honor de ser la persona que introdujo a Martín Dihigo en las
trasmisiones radiales de los primeros campeonatos de béisbol por los
años 60, junto a Pereda Blanco y a Monroy, que eran entonces los
narradores. Hablé con el compañero Merino, que era a la sazón el
director provincial de Radio y éste lo contrató. Por aquí estuvo en
esos trajines algún tiempo, hasta que vinieron los compañeros
graduados en el Fajardo como narradores, entre ellos René Navarro,
Diego Méndez y Miguel Ángel Iglesias”.

Es esta gran parte la historia del que es considerado el más destacado
pelotero cubano de todos los tiempos, como periodista improvisado y
comentarista deportivo, faceta en la que también Don Martín logró
conectar uno de sus más grandes batazos.

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