Ecos de una cuarentena

En época de pandemia florecen los más nobles sentimientos humanos, al igual, los más oscuros, es en estos momentos donde con mayor claridad se ve el pensamiento martiano: “Los hombres andan en dos bandos los que aman y fundan y los que odian y destruyen”.

La televisión cubana diariamente muestra estas dos caras del asunto, se relatan historias sobre  la labor de los médicos, personal de enfermería, paramédicos, aseguramiento, voluntarios, en fin, toda una gama de personas que brindan sus servicios y aportan a la lucha contra la Covid.

En estos tiempos han florecido las donaciones de productos agrícolas de personas, asociaciones, organizaciones, cooperativas no agropecuarias y agropecuarias, entre otros.

De igual forma el momento es propicio para que individuos inescrupulosos lucren con la necesidad de las personas, de ahí los negocios turbios, los acaparadores, los oportunistas, o sea, todos esos que hemos visto por la televisión haciendo “el pan” con la escasez y la falta de productos.

Entre los que aman y fundan está la familia Acosta, que vive en Ibarra, municipio Limonar. Los Acosta pertenecen a la CCS Gustavo Amejeira, estos cooperativistas hicieron una donación de mangos al poblado de Triunvirato, cuando los vecinos de esa localidad se encontraban en cuarentena.

Por suerte son más los que apoyan a la erradicación de la epidemia que los que ven en ella un caldo para el cultivo de la maldad.

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