La juventud no es un tiempo de la vida, sino un estado del espíritu (+audio)

UNIÓN DE REYES: “Yo sé que no tengo 15, pero disimulo muy bien mis 88, ¿verdad periodista?”  Y yo no pude resistirme a compartir con Dominga el primer café del día y la primera sonrisa de la mañana. Esta cubana inmensa vive en el corazón del Plan Turquino unionense, en un pequeño caserío llamado El Piñón Manjuarí.

Sí, Dominga Valdés Ramos tiene 88 años de edad y también es cierto que no los aparenta, sobre todo cuando agarra machete en mano y se pone a trabajar como si tuviera 15 en una finca que ella misma rescató del marabú.


Tal vez sin darse cuenta Dominga asume que la juventud no es un tiempo de la vida, sino un estado del espíritu. Hace muchos años mi finca no era el paraíso que usted ve hoy periodista”, me explica mientras desvanece con un paño el sudor de su frente.

Así es Dominga, mujer sencilla, cubana incansable, ejemplo tangible de que no existe fuerza en el mundo capaz de establecer límites cuando nos unimos todos por Cuba.

 

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