Higiene: norma constante en los servicios comerciales y gastronómicos de Matanzas

En Matanzas los establecimientos que brindan servicios gastronómicos y comerciales a la población continúan poniendo en práctica las normas higiénico-sanitarias para prevenir la propagación de la covid-19 en el territorio. Como expresó en conferencia de prensa el doctor Francisco Durán García estas son normas que permanecerán por largo tiempo en nuestro entorno social y que debemos asumir como conductas cotidianas.

En el combinado de venta del punto conocido como el de los amarillos convergen los pobladores de los repartos Iglesias y Reynold García, el que comprende una parte numerosa del Consejo Popular Peñas Altas, en la cabecera provincial. Por esa razón los vecinos acuden con disciplina a allí y adoptan las medidas sanitarias establecidas por el MINSAP.

En el kiosco Dos de Diciembre, de Cimex, se ve a la dependiente Midalys Méndez Valdés limpiar el mostrador cada mañana, la caja registradora y las superficies, así como el suelo del establecimiento con soluciones cloradas. Según la trabajadora, repite esta operación cada cierto tiempo varias veces en el día para evitar que el virus entre en contacto con dichas superficies: “el trabajo del dependiente de tiendas en estos tiempos resulta de primera necesidad, puesto que distribuimos productos de primer orden a la población.

“Por esa razón es que el kiosco de divisas es uno de los lugares donde más concurrencia hay en estos tiempos debido a la alta demanda de productos como el pollo, el aceite y los de aseo. Cuando se distribuye un producto, la ´cola´ se organiza con el apoyo de las delegadas de la circunscripción y los compañeros del MININT. En ese momento se tiene en cuenta el distanciamiento social y los agentes del MININT colaboran con aplicar el hipoclorito en las manos de cada cliente que va a entrar a comprar.

“Intentamos mantener el local ventilado, la ´cola´ comienza de la puerta hacia afuera y en la entrada los clientes deben limpiarse los pies en una colcha con cloro. Cuando vendemos cárnicos, por ejemplo, redoblamos los requerimientos sanitarios para que el mostrador no se ensucie y se respire un ambiente limpio. No establecemos conversación con el comprador a no ser por una cuestión referida a la compra y el uso del nasobuco en este lugar es de carácter obligatorio.”

De igual manera ocurre en la casilla de la bodega El Horizonte, donde trabaja el dependiente Ernesto Alemera en el expendio de los productos cárnicos normados: “Nosotros trabajamos en un lugar que por sus características propias tiende a deteriorar la limpieza y la sanidad del mismo, por esa razón cada vez que tenemos que distribuir limpiamos antes y después de la venta.

“Usamos la solución de cloro para nuestras manos y las del cliente que llega. Le confieso que trabajar con el cliente, manipulando la libreta de abastecimiento para anotar y con el dinero, no es muy buena estrategia para contener la pandemia, por esa razón, en mi caso, sólo peso el producto mientras otra persona se encarga de anotar y cobrar por el mismo… El mostrador tiende a ensuciarse frecuentemente, por eso lo limpio de manera constante”.

La placita es otro de los establecimientos que por sus especificidades necesita limpiarse periódicamente. Los productos del campo que se descargan en El esfuerzo son distribuidos a gran parte de la población que concurre a estos lugares para obtener insumos. Su administrador, Bárbaro Erasti Boda, comentó a Radio 26 que este establecimiento se limpia habitualmente con cloro y que a pesar de la tierra de los productos agrícolas se procura la higiene del lugar y la responsabilidad del distanciamiento social en la distribución.

La organización de las ´colas´, el uso de mascarilla y la correcta manipulación devienen las tareas diarias que se realizan en estos puntos comerciales y gastronómicos.

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