El Patio de la Familia

A Gleibys, Reitel y Erick el confinamiento no los redujo a meses de aburrimiento frente a un televisor. La preocupación por aprovechar el tiempo en una empresa productiva, unida a los augurios de la crisis mundial, los hizo pensar en serio sobre los provechos del patio de su casa, en Bolondrón.

Recoger escombros y toda la chatarra acumulada durante años por el abuelo soldador, les tomó quince largos días, a partir del 25 de abril. ¡Cuántas veces los sorprendió la noche arrastrando pesadas carretillas! ¡Qué oportuna fue la ayuda de la familia de Reitel durante una de las jornadas más difíciles!, pero tan pronto terminaron el trabajo, sintieron la seguridad de que esa obra, sin dudas, prometía.

Aunque ninguno de los tres había tenido antes experiencia en la siembra, se apoyaron en los consejos de Felipe Vera, quien atiende el huerto de la escuela aledaña; aprovecharon la ayuda ofrecida por diferentes productores, aprendieron las distancias entre plantas y sintieron el vértigo del campesino cuando las nubes reniegan del aguacero.

Poco a poco la tierra virgen se llenó de semillas, de hojas, de frutos. Erick Moreno Rodríguez, quien en realidad es trabajador del Turismo, cuenta con orgullo la alegría que produce la siega: “Sembramos quimbombó, calabaza, plátano, maíz y hasta lechugas, aunque nos han dicho que no es el tiempo. El pepino y las habichuelas, ya producen y hoy nuestra familia y algunos vecinos acompañan sus comidas con estos vegetales. Eso nos llena de alegría.

“Gleibys era la de mayor ánimo”-resalta, y al hablar de la prima materna confiesa la sorpresa ante su ímpetu en estas labores. Cuando volvamos a la normalidad y yo retome mis funciones, ella junto a su compañero Reitel Rabelo, seguirán pendientes de la producción.

Por ahora, ya averiguaron qué cultivos alternar según los meses. Les entusiasma saber que con esfuerzo y constancia también degustarán sus propios frijoles, ajos…Son mayores los beneficios que las dificultades, aseguran.

Caminan entonces entre los surcos, muestran los resultados con la certeza de que en medio de las circunstancias actuales, vale la pena desarrollar iniciativas como esta.

Luego nos llama la vecina. Omayda Naranjo cuela el exquisito café y entonces se nos van las horas hablando sobre Coronavirus, trabajo, metas, alegrías, un poco de las carencias y sobre todo de la genial idea de estos muchachos de preparar El Patio de la Familia.

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