Carilda Oliver Labra está

Carilda Oliver Labra es alguien que está, porque siempre nos entregó esa vitalidad y juventud que tuvo hasta el último día y su palabra amable, asegura Agustina Ponce Valdés, directora de Ediciones Vigía, cuando se cumplen 98 años del natalicio de la llamada Novia de Matanzas.
Lo afirma Agustina y los libros corroboran sus palabras como testimonio gráfico de lazos fuertes y respetuosos, confianza traducida en páginas, ejemplares manufacturados que perpetúan una obra hermosa y valiosa.
En los cantos a Fidel y a Matanzas, convertidos en plaquette, se manifiesta el gesto de honrar canalizado mediante la literatura y las artes plásticas, y los materiales comunes cobran una significación superior y alimentan los ojos, el alma y la mente.
Rolando Estévez y Marialva Ríos destacan entre los diseñadores que asumieron el reto de crear para Vigía inspirados en textos de Carilda, reto siempre bienvenido y alto, materializado en obras como Temblor bajo la piedra y Madre mía que estás en una carta.
No son pocos los integrantes de la familia Vigía que encuentran motivo constante en la obra de Oliver Labra, porque la reconocen original y altamente digna, y así Héctor Rivero y Elizabeth Valero se aventuraron a crear ejemplares únicos con los poemas La cita rota y Guárdame el tiempo.
El 6 de julio de 1922 nació en Matanzas la poeta que trascendería como la Novia de la ciudad, enamorada irremediable de la urbe donde también cerró sus ojos en agosto de 2018, pero prevalece como vigía de lo más matancero y cubano, escritora atrevida y sagaz que no deja de estar.

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