Por una infancia feliz en tiempos de Covid (+audio)

Los efectos del nuevo coronavirus trascienden los límites de la sintomatología propia de la enfermedad. Su impacto social influye también en los más pequeños, quienes ante las particularidades del actual curso escolar, el encierro y las rigurosas medidas de higiene, pueden manifestar ansiedad, angustia o determinados cambios de conducta. 

La licenciada en Psicología Vilayda Rivero González, explica que debido a esta pandemia la sociedad atraviesa por momentos complejos que han obligado a adoptar modelos de vida diferentes a los acostumbrados:

“El distanciamiento social, el lavado de las manos frecuentemente y uso del nasobuco, que es tan molesto, pero necesario, así como la interrupción de la frecuencia habitual de clases y su transmisión a través de la televisión, han marcado estos meses”.

“El retorno a las aulas condicionado por la imposibilidad de abrazar, así como las estrictas orientaciones, pudieran generar en ciertos casos trastornos desde el punto de vista emocional”, agrega.

Por ello la psicopedagoga de la escuela primaria Marcos Viera, ubicada en el poblado Güira de Macurijes del municipio Pedro Betancourt, destaca la necesidad de que tanto los padres como los maestros, manejen la situación de forma adecuada.

“Al abordar este tema en el hogar o la escuela se debe hacer de manera natural, sin reforzar conductas negativas porque hay niños vulnerables que pueden desarrollar después una fobia social, por miedo a enfermar”, alerta.

Asímismo, señala la importancia de explicarles que se trata de una realidad transitoria, y llegado el momento estarán de nuevo todos unidos dentro del aula, se volverán a abrazar, besar y volverán a jugar como antes.

La especialista enfatiza en la necesidad de no asustar o sobrecargar a los niños con elementos abrumadores como las cifras de fallecidos, los sufrimientos que deben enfrentar los pacientes críticos y aquellos datos que por su corta edad no son capaces de asimilar como los adultos.

“Estamos para brindarles seguridad y estabilidad, de ello depende el equilibrio emocional de nuestros niños. De ahí el valor que tiene aprovechar estos tiempos de mayor permanencia en el hogar para brindarles el afecto, cariño y atención que necesitan”.

Sin embargo, Vilayda Rivero aclara que unido al interés por el estudio, desde casa se les debe motivar a cumplir cada medida para evitar el contagio:

“En nuestro centro escolar, por ejemplo, nos sentimos orgullosos porque a pesar de los meses en casa reiniciamos este periodo lectivo con muchos deseos de aprender. Les hemos explicado que resulta vital la disciplina, así como el uso individual de lápices, gomas, y otros materiales o utensilios.

“Sin alterar su estado emocional incentivamos en ellos un comportamiento responsable en cuanto a la desinfección diaria antes de entrar a la escuela mediante el lavado de manos y el paso podálico, además del cambio del nasobuco en el horario establecido”, destaca.

De esta manera favorecer el equilibrio emocional de los niños constituye otro de los retos impuestos a cada tutor en el contexto actual, con el único propósito de impedir que ningún virus pueda opacar su felicidad.

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