Los niños merecen ser niños

El otro día en la peluquería observé una imagen que me llamó la atención. Una madre asistía al centro de belleza con su hijo de cuatro años. Pensé más a fondo acerca de la irresponsabilidad de someter una criatura al olor de los productos químicos y a las conversaciones de adultos. Pero más me asombré cuando soltando los largos cabellos del pequeño pidió a la peluquera que le hciera los rayitos. El arreglo nunca fue para ella.

Le pusieron el gorro para sacar los montoncitos de pelo que se debían decolorar con polvo. El niño empezó a llorar y a berrear, por la incomodidad del momento.Un grito y un golpe fue lo último que se escuchó, pues fue el método más rápido que mamá encontró para callar al nené. Así la señora dejó su cría en manos de la peluquera y se entretuvo en el celular hasta que terminó el tratamiento.

La mayoría de personas ve correto, y hasta bonito que los niños y las niñas sean vestidos y peinados como miniadultos. Algunos lo hacen por moda, otros porque en su infacia no lo pudieron tener, y otros porque están influenciados por el consumismo y la televisión comercial. Pero a fin de cuentas todos manifiestan en sus hijos el mismo fenómeno social. Se llama hipersexualización infantil, un concepto denominado por el informe Bailey en 2011 como un fenómeno social que encierra la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces.

De acuerdo con este infrome, los niños, pero en especial las niñas están siendo utilizadas y sexualizadas de un modo excesivamente precoz, innatural e insano para su desarrollo, como medio para vender a los adultos y a ellas mismas irlas preparando para lo que la sociedad espera de ellas, a través de la comercialización de diversos productos, que van desde muñecas hasta comida, sin olvidar los accesorios como ropa, zapatos, perfumes y joyas.

A veces la inocencia o el desconocimiento no nos dejan ver el mal que hacemos intentando embellecer a nuestros hijos que finalmente no dejan de ser niños. En nuestra sociedad, desde hace generaciones no falta el cumpleaños donde los menores bailan como adultos y cantan a coro canciones con letras vulgares, con un lenguaje sexual inadecuado. Parece gracioso pero la verdad es que estamos causando un daño tremendo en el desarrollo de esa infancia.

Tampoco faltan las madres que necesitan vestir a los hijos como pequeños adultos, creando en ellos la idea de que solo serán aceptados si se comportan como tal. Y esto es preciamente lo que se dice hipersexualización infanil, que los niños se adulticen sexualmente, y adelanten etapas de la vida y su desarrollo sin ni siquiera haberlas vivido.

Entre los principales medios de comunicación que viralizan este fenómeno se encuentra la televisión. Hace unos años se vendía la imagen de la Barbie, de los superhéoes entre otros animados. Todos tenían en común la belleza. La creación de un estereotipo de hombre y mujer perfectos físicamente. En la actualidad esta imagen se ha deformado al punto de que ejemplos como las Bratz o Monsterhigh, la imagen de las chicas cada vez son más delgadas y con ropa más sexy. No es más que la venta de anorexia y lencería para niñas, mientras madres y padres piensan que es bonito.

Este fenómeno social trae serias consecuencias. Crecen pensando que lo que ven en televisión es lo que deben ser para sentirse bien consigo mismos y ser felices. Por lo tanto, de no conseguirlo, más tarde se podrán ver aquejados de trastornos como bulimia, anorexia, baja autoestima, complejo de inferioridad, descontextualización del mundo real, mayor riesgo de embarazo precoz en el caso de las niñas -al ser vistas como mujeres desde muy jóvenes-, frustración, depresión y hasta suicidio.

Por eso llamo a la reflexión. Cada padre tiene la responsabilidad de las decisiones que toma su hijo.

Los niños no tienen conciencia de los peligros del mundo, por eso es deber de los adultos informarse sobre lo que es mejor para su crianza.

Escrito por Chavelys Téllez Castañer, estudiante de periodismo

Un comentario

  • Nidia M. Espinosa Armenteros

    Me parece maravilloso que los jovenes, seamos quienes defendamos esta causa. Realmente es absurdo escuchar por la calle las frases de «La juventud esta perdida» en la boca de adultos mayoritariamente. Cuando en realidad son ellos los propios causantes de esta hipersexualisacion propiamente dicha. Asi que una vez mas Gracias Chavelys Tellez.

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