Tras las riendas

                                  Mientras los hombres sigan masacrando a sus hermanos                                                 los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y                                     se matarán unos a otros, pues aquel que siembra el dolor y                                     la muerte, no podrá cosechar ni la alegría, ni la paz, ni el amor.

Pitágoras

El cochero va a sus anchas, cómodo, tranquilo. De vez en cuando disfruto sus quejidos por los saltos que da el coche cuando las ruedas pasan de un agujero a otro. Dice trabajar, pero está el día entero sentado, ganando dinero por conversar con la gente que llevo a cuestas, para esas que parece que no existo. Después, con toda calma regresamos al hogar, el único lugar donde tengo un poquito de sosiego. Entonces me alimenta, unas veces mejor, otras peor, hasta que el sol desciende en el horizonte y debo descansar para otro día igual al anterior.

Mi sustento depende de transportar un vehículo de más de 500 kilos. Cuando llueve, me mojo, mi dueño no. Cuando el sol quema fuerte, lo siento en el lomo, pero qué más les da, si tanto él como los pasajeros están protegidos. Mi fuerza de trabajo lo alimentan tanto a él como a su familia. Sin embargo, me separó de mi madre desde que nací, me azota cuando estoy cansado y mi cuerpo no logra tirar del pesado vehículo y me hace trabajar hasta doce horas seguidas.

Serían muchas las causas que me llevarían a detestar esta vida, pero desde que somos pequeños a los de mi especie nos ponen hierros pesados en las patas que para comer y vivir tenemos que trabajar. El instinto de todo animal dice que huya del peligro.

Un pedazo de suiza atado a un palo es mi capataz y unos hierros a los costados, combinados con unas riendas que me instalan en la boca es mi uniforme de trabajo. ¿Será que la gente no ve lo triste que resulta nacer, crecer y morir tirando de un coche? Sin vacaciones, sin descanso y sin el destino para el que la naturaleza me creó, correr en libertad en los campos.

En la mitología siempre se habló de mí como un animal valeroso, representación pura de la libertad y la fortaleza. Es mi especie quien ha acompañado a la humanidad en el camino de las grandes conquistas, desde las granjas hasta las guerras. Pegaso, Arión, Hipogrifo, Babieca, Rocinante, son de esas leyendas que demuestran cuán importante fui. Pues desde antaño me hice amigo del hombre.

A veces los que son como yo mueren en medio de la calle y los humanos pasan y miran e ignoran. Algunos con expresión de asco, otros muestran lástima en sus ojos, pero nadie alza su voz en nuestra defensa. ¿Dónde están los valores de los que tanto hablan? ¿La tolerancia, la coexistencia, el humanismo? ¿Dónde están los ecologistas, los ambientalistas y los que defienden con el alma la naturaleza?

Solo me queda pensar que así pasará mi existencia y la de mis hijos. Que seguiré cargando esta montura que cada día le pesa más a mi cuerpo y se debilitarán mis patas, y ya no podré sostenerme solo, y me cansaré más rápidamente en cada viaje.

Epílogo

En nuestro país la cultura del coche se considera una opción viable a los problemas de transportación. Las leyes de protección animal a nivel mundial reconocen cinco pilares para el bienestar animal:

Estar libres de hambre y sed: tener acceso a agua potable y una dieta que garantice salud plena y energía.

No sufrir incomodidad: contar con un entorno adecuado para el cobijo y el descanso.

No sufrir dolor, lesiones o enfermedades: mediante la prevención o diagnóstico rápido de los padecimientos y su tratamiento oportuno.

La libertad para expresar su comportamiento normal: contar con un espacio suficiente, instalaciones adecuadas y la compañía de animales de la propia especie.

Estar libres de miedo y angustia: asegurar condiciones y trato que eviten el sufrimiento físico y psíquico.

Un comentario

  • Nidia M. Espinosa Armenteros

    Simplemente TE AMO. Con cada tema que abarcas creeme que lo bordas. Pero sabes que yo soy muy naturalista y protejo mucho a los animales. Asi que BRAVO!!!

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