Constitución, familia e igualdad

Cuando falta menos para que se cumpla lo dispuesto en la décimoprimera disposición transitoria de la Constitución de la República de Cuba sobre el inicio del proceso de consulta popular y referendo del proyecto de Código de las Familias, centrar la atención sobre este tema se impone por las instituciones del derecho que regula.

De acuerdo con Yamila González Ferrer, vicepresidenta de la Unión de Juristas del país, la primera tarea es que las personas comprendan esta futura ley que se basará en tres principios fundamentales: pluralidad, inclusión y afectos.

“El Código de las Familias tendrá un contenido que abarca las instituciones familiares y brindará solución a las problemáticas vinculadas a ellas. Es importante que la población esté consciente de ello porque circunscribir el contenido del Código a un solo tema limita su alcance.”

La también Doctora en Derecho explicó, durante la jornada cubana por la no violencia  en el proyecto AfroAtenas, que los antecedentes de este futuro código pueden vislumbrarse en la propia constitución.

Incluso desde el mismo preámbulo al exponerse la frase martiana: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, se expresa un valor que condensa la existencia plena del individuo.

El articulado constitucional indudablemente da pistas de cómo debe ser el próximo código. Artículos como el 13, 15 y el 40 exponen cuestiones elementales como la igualdad efectiva y la condición laica del Estado cubano.

“No se está imponiendo un modelo familiar. Las personas son libres de escoger el modelo de su preferencia, pero el Estado tiene que protegerlos a todos basado en el principio de igualdad y no discriminación y teniendo como sustento la laicidad del Estado y por tanto del Derecho.”

Argumentó Yamila González Ferrer que igualmente vital importancia tienen los artículos del 40 al 48 y del 81 al 89, pues establecen garantías al patentizar que todas las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana.

La operadora del derecho resaltó algunos de los retos ante un nuevo código como la protección de las diversas formas de organización de las familias en plano de absoluta igualdad, el reconocimiento del matrimonio y la unión de hecho entre dos personas como alternativas para vivir en pareja y en familia sin discriminación alguna en su alcance y sin distinción por motivo de la orientación sexual, concediendo a cada figura sus propios efectos jurídicos y el cambio de nomenclatura de la “patria potestad”.

También debe regular otras modalidades más flexibles de la responsabilidad parental como la prorrogada, la rehabilitada, la residual o asistida, la opción de su recuperación tras su privación, las variantes de custodia unipersonal o compartida y la cesión temporal de algunas facetas de su contenido.

Otro de los retos será el reconocimiento a parientes distintos al padre/madre (especialmente los abuelos y abuelas, tíos/as, hermanos/as y los padres y madres afines) de un conjunto de derechos y deberes en ese plano. Así como la incorporación de la filiación adoptiva plena para cualquier estructura familiar y para los casos de personas que cumplan los requisitos legales.

En el 2021, de acuerdo con la disposición décimoprimera de la Constitución, la Asamblea Nacional del Poder Popular debe aprobar un proyecto de Código de las Familias que se someterá a consulta popular y referéndum y el ámbito legal marcará la aplicación y alcance del Derecho en Cuba.

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