Frente a la covid: «ni un tantico así»

Evitar la propagación de la covid-19 ha sido una de las prioridades para el sistema de Salud cubano desde la aparición de los primeros casos en el país. A la orientación de realizar un estricto pesquisaje, no tardó mucho en secundarle el cierre de las instituciones educativas, suspensión de vuelos, implementación del tele trabajo o trabajo a distancia y la apertura de centros de aislamiento.

Proteger a la población desde la atención primaria de Salud e incluso ayudar desde otros frentes en el mundo, distinguió desde el inicio el proceder de la Isla frente a la pandemia.

Para nadie ha sido fácil. Mientras gran parte del pueblo se vio obligado a permanecer en confinamiento, otros, héroes de batas blancas, enfrentaban sus mayores temores tras un incómodo traje de protección.

Numerosos recursos se destinaron desde entonces a esta lucha sanitaria cuando el país ya enfrentaba una situación económica marcada por el recrudecimiento del bloqueo norteamericano. Pero tantas acciones hallaron recompensa en la considerable disminución del número de casos por territorios.

Y llegó el momento de pasar a otra etapa: la nueva normalidad, transición necesaria frente a las condiciones financieras de la nación. Se estableció, por tanto, la actividad productiva y los servicios, pero sin descuidar la vigilancia epidemiológica, así como el cumplimiento y control de las medidas higiénico-sanitarias.

Mas…, en realidad, ¿con cuánto compromiso asumimos los cubanos esa nueva normalidad? La permanencia de los viajeros y familiares en casa mientras esperan el resultado del segundo PCR, el uso del nasobuco, la desinfección de las manos y el distanciamiento social, no siempre encuentran el respaldo popular necesario. De ahí que en los últimos días vuelva a aumentar la incidencia de casos sospechosos y confirmados, como si todas las estrategias anteriores hubiesen sido en vano.

No es menos cierto que medidas como el traslado de viajeros a los centros de aislamiento tras su llegada, minimizaba de forma efectiva el número de contagios, pero ante la imposibilidad de mantener dichos espacios por los cuantiosos gastos que generaban, urge repensar comportamientos.

Evitar el contacto con esos ciudadanos que arriban del extranjero, no exponer a las personas vulnerables a lugares o situaciones de riesgo y persistir en el estricto cumplimiento de cada medida, es la mejor forma de retribuir los esfuerzos realizados hasta el momento en este sentido, pero también la vía más eficaz de protegernos.

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