El Diablo Cojuelo y la misión del joven Martí

La historia cubana recoge entre sus páginas importantes la fecha del 19 de enero de 1869, cuando se imprimió en La Habana el único número de El Diablo Cojuelo, primer trabajo de carácter político elaborado por José Martí.

Fue en la Imprenta y Librería El Iris, situada en la calle Obispo. Lo edita el joven hijo de Leonor y Mariana cuando estaba próximo a cumplir 16 años, de conjunto con Fermín Valdés Domínguez, quien costeó la edición. En el pequeño impreso de cuatro páginas aparecían un editorial más algunas escenas mínimas, no carentes de agudo humor y trasfondo crítico, reflejo del acontecer sociopolítico de ese momento histórico.

En el estudio Análisis histórico de El Diablo Cojuelo de José Martí, de la investigadora Roelvis Ortiz Núñez, se señala que “este singular y fugaz periódico representa la importancia que el joven concedía a la palabra escrita como factor aglutinador de voluntades y expresión del pensamiento revolucionario. Su título resultó un grito irreverente en la época; el texto, una muestra de rebeldía latente, pero lista para aflorar. En su análisis se determinó que poseía tanto valor patriótico como literario o periodístico.”

La investigación resume detalles fundamentales del contenido, entre los cuales resalta la faceta periodística del Apóstol, su constante visión de alerta y análisis crítico referente a algunos hechos de la cotidianidad social, económica, política y cultural de los países hispanoamericanos principalmente, todos abordados con objetividad y transparencia.

En tan pequeño espacio exhibe una fuerte crítica a los periódicos existentes en el país, defensores de los intereses españoles, promotores de reformas y feroces atacadores de la independencia cubana, así como resalta que esa libertad de imprenta tan esperada aún no permite hablar de los problemas que realmente atormentaban la sociedad cubana de la época, como era el caso de la esclavitud y la independencia, objetivos por los que se alzaron en armas los orientales en 1868.

Indica Ortiz Núñez en su investigación que “entre los aportes martianos, a tan breve edad, se manifiesta su crítica  a las reuniones de carácter reformista, desarrolladas por esos días, tal como la Junta Reformista del 13 de enero de 1869; y reprocha a los dirigentes corruptos de la época y servidores del colonialismo español.”

Asimismo, precisa que “el joven increpa al sistema de enseñanza implantado en Cuba, pues los planes de estudios se habían reducido a la enseñanza de la asignatura Religión, con el fin fundamental de promover el culto hacia lo hispano.”

El Diablo Cojuelo es calificado por algunos especialistas como una especie de volante. Su nombre se relaciona con la novela homónima de Luis Vélez de Guevara, escritor español del siglo XVI. Sobresale además por las formas periodísticas utilizadas, al incluir pequeños diálogos.

Constituye una decisiva evidencia del sentimiento patriótico de nuestro Apóstol desde la adolescencia, un ser humano signado por la barbarie colonial que lo llevó a emprender su misión inquebrantable de luchar hasta la muerte por la independencia de Cuba.

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