Manuel Sanguily, escritor y periodista

A Manuel Sanguily Garritte se le reconoce como Coronel del Ejército Libertador y patriota activo en la seudo-república, defensor en diversas tribunas de la soberanía de Cuba. Pero su vertiente de escritor y periodista ha sido poco divulgada.

Reseñan los historiadores que de pura estirpe mambisa, forjada durante su juventud en combates de la Guerra de los Diez Años, fue, además, un batallador durante toda su vida en múltiples frentes, en los cuales fue brillante: la carrera política, el periodismo, la oratoria, la crítica histórica y literaria, además de la enseñanza.

Vale decir que se valoran sus textos con una prosa bien estructurada, a tenerse en cuenta dentro de los periodistas y estilos imperantes en el país durante el siglo XIX y hasta su fallecimiento el 21 de enero de 1925.

Juan Marinello lo definió como una “mente que no conoció ni el miedo ni la paz” y evaluó su conducta mediante la palabra y la pluma, en correspondencia con un hombre que impulsó intereses independentistas desde publicaciones como La Estrella Solitaria o La Independencia, donde escribía bajo el seudónimo de Otto.

 

En un estudio de su trayectoria, publicado en Isla al Sur, de la Universidad de La Habana, se plantea que Manuel Sanguily en 1892 viajó a Estados Unidos para entrevistarse con José Martí, en plena preparación de la Guerra Necesaria. Regresó a Cuba y fundó la revista Hojas Literarias, redactada en unión de Enrique Piñeyro, uno de sus aportes periodísticos más significativos donde se incluían trabajos de crítica literaria, pero también sirvió como espacio para defender las aspiraciones libertarias de los cubanos.

Por su parte, el destacado intelectual Max Henríquez Ureña señala en su libro Panorama histórico de la literatura cubana, que en sus escritos se traslucía “su atención preferente, concentrada, en aquellos temas que tuvieran relación con el proceso político de Cuba.”

Fue abogado y director del Instituto de La Habana y se desempeñó en la cátedra de Retórica y Poética en el recinto universatario. En 1901 muestra su verticalismo político cuando se opone tenazmente en primera instancia, como delegado a la Asamblea Constituyente, a la Enmienda Platt impuesta por Estados Unidos a Cuba. Cuando fue electo senador de la República por la provincia de Matanzas se manifestó preocupado por el paso de los recursos naturales del país a manos de empresas extranjeras y presentó una ley en defensa de la tierra, que no fue aprobada por el Senado.

Lo eligieron miembro de la Academia de la Historia de Cuba y redactor en diversas publicaciones como Patria y Libertad, El Triunfo, Heraldo de Cuba, La Habana Literaria, El País y El Libre Pensamiento.

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