Mi nombre estará en la Real Academia de la Lengua

Es posible que mi nombre figure en la Real Academia de la Lengua
Española sin ser uno de los 46 académicos de número que la integran.
Lo digo con toda seguridad y con fundamento científico, después de una
minuciosa investigación donde descubrí un error garrafal provocado por
la alta casa de la Lengua Española.

Después de que Cuba fue acusada unilateralmente por Estados Unidos como
patrocinadora del terrorismo, ello me obligó a remitirme al diccionario de la
docta Academia para ver el significado de esa palabra y encontré lo
siguiente:

TERRORISMO: Dominación por el terror. Sucesión de actos de violencia
ejecutados para infundir terror. Actuación criminal de bandas
organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo
indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

Y como no hay nada más lejos de ese concepto de lo que es Cuba y los
cubanos, mi única y concluyente determinación fue asegurar que la
Academia de la Lengua se equivocó al designar la palabra terrorismo,
según aparece en el cuerpo del diccionario.

No solo descubrí el error, sino que le voy a sugerir el cambio radical
al significado de la palabra. De ahí que mi propuesta sea:
Solidaridad, entrega, ayuda, colaboración, desprendimiento,
internacionalismo, salvar vidas y otras acepciones que omitiré para no
confundir e inquietar a los ilustres miembros de la Academia. Porque
ese es realmente el terrorismo que practica Cuba.

Ahora me queda un trabajo más intenso y difícil que realizar para
descubrir una nueva palabra que tiene como propósito nombrar las
acciones que realiza nuestro acusador, o sea, Estados Unidos, con su política
injerencista, agresiva, intimidatoria, guerrerista y explotadora sobre
los países más pobres. Este proceso me tomará tiempo porque es difícil
encontrar en nuestro idioma la palabra justa.

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