Jornada Villanueva en Matanzas: aniversarios y homenajes

 

Quizás el aliento escénico que se respira en Matanzas bajo los ecos inextinguibles de los acontecimientos del teatro Villanueva en La Habana (1869) hayan sido inspirador con el paso de los años para que dos importantes agrupaciones yumurinas se constituyeran en enero. Y detonante ahora para realizar homenajes dentro del constante espíritu creador de los teatristas yumurinos, que no limita la pandemia.

Lo cierto es que para suerte nuestra vieron la luz los grupos El Mirón Cubano y teatro Icarón, cuyos aniversarios merecen reconocimientos, además de suscitarse diversos acontecimientos que matizan la atmósfera cultural de la Atenas de Cuba, informó a esta emisora María Antonia Simeón, jefa del departamento de Promoción del Consejo  provincial  de las  Artes Escénicas.

El 10 de enero de 1984,  jóvenes de la primera generación de graduados del Instituto Superior de Arte inauguraron en Matanzas la Sala Milanés y se presentaron como grupo de teatro El Mirón Cubano, cuya primera obra fue La Emboscada, dirigida por Flora Lauten.

Al teatro callejero arribaron de la mano de Albio Paz Hernández, quien fuera director de la agrupación por más de 20 años y bajo cuya mirada revolucionaron esa modalidad de hacer arte en la Isla, la cual tuvo su continuidad directiva con el conocido actor Francisco Rodríguez Cabrera y ahora con la teatróloga Rocío Rodríguez Fernández.

Entre sus principales obras se citan El vuelo del gato, Fragata y  El viejo y el mar.

En cuanto a teatro Icarón, se fundó el 29 de enero de 2001, bajo la dirección de la primera actriz Miriam Muñoz, con sede primero en el Teatro Principal y desde hace más de una década en su local cercano al río San Juan.

Durante estos 20 años de vida no sólo han continuado su línea de trabajo con el actor y la investigación sobre los distintos lenguajes de la escena, sino que también se han convertido en un centro de animación cultural para la comunidad, reconocido además en eventos nacionales e internacionales.

Destacan en su repertorio las obras Las penas que a mi me matan, La ventana tejida, Edith, Flores de papel, Desastre y Charlot.

Otros eventos relevantes durante la Jornada Villanueva son la presentación del libro digital Tres décadas en el proscenio, perspectiva histórica, promocional e informativa de la escena en Matanzas y del talento con que cuenta, documento exclusivo en el país hasta el presente.

Precisamente hoy 22 de enero la compañía Danza Espiral, bajo la dirección de la maestra Liliam Padrón, celebra el Día del Teatro Cubano con el montaje de la obra Otelo, en una versión nacida a partir de la famosa pieza de Shakespeare y enriquecida con la cubanía característica de esta agrupación danzaria.

A partir de este señalado día, la página en Facebook de la compañía Circo América dedica un espacio,a las tres de la tarde, para la  proyección de presentaciones de dúos y solistas. En esta ocasión actuará el dúo América. La cita será en similar horario los viernes y domingos de todas las semanas.

Para el próximo 28 de enero, se prevé en la galería La Vitrina, de la Casa de la Memoria Escénica, la inauguración de la exposición “Imágenes de una generación” que recoge fotos de los actores que cumplen 40 años de vida artística y permanecen en  agrupaciones matanceras: Francisco Rodríguez, Fara Madrigal, Adrián Morales, Mercedes Fernández y René Money.

Asimismo, se develará una nueva pieza en el Museo de Esculturas de la Dramaturgia cubana, titulada “Hierro”, de Adán Rodríguez, en homenaje a José Martí y basada en la obra de Carlos Celdrán.

Apuntes históricos sobre los sucesos del Teatro Villanueva

Cuentan los historiadores que en 1869, en el teatro  Villanueva, en La Habana, se llevaba a escena la obra titulada Perro huevero, aunque le quemen el hocico y durante la puesta del día 21 de enero, los actores de la pieza teatral se salieron de los límites del programa y  entonaron  canciones hirientes para el sentimiento de los leales a la metrópoli española.

El 22, los ánimos estaban encendidos. Se habían vendido todas las capacidades del teatro. Las criollas asistieron con cintas azules y rojas sobre prendas blancas, como la bandera de la estrella solitaria. Los voluntarios, en la cantina, bebían y parloteaban con enojo. Comenzó la obra. Casi al final, un cómico exclamó: “¡Viva la tierra que produce la caña!”. Un vocerío respondió: “¡Viva Cuba!”. Los integristas replicaron: “¡Viva España!».Estallaron los cristales, rodaron sillas, se escucharon disparos.

Los espectadores baleados por los paramilitares y dispersados a sablazos huyeron despavoridos, a pie o en tumultuosa carrera, buscando refugio en los callejones mal alumbrados.

Solo la llegada de las autoridades impidió que los exaltados colonialistas quemaran el teatro. Estos atravesaron el Prado, invadieron barrios aledaños y descargaron su furia en avenidas periféricas.

Años después, José Martí describiría aquellos “horribles días de enero” cuando los voluntarios de La Habana “llenaron de cadáveres asesinados la Calzada de Jesús del Monte y las calles de Jesús María,  …la misma horrible noche en que tantos hombres armados cayeron el día 22 sobre tantos hombres indefensos”.

Con el triunfo de la Revolución, se decidió declarar esa efeméride como Día del Teatro Cubano.

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