¿Ser o no ser? El pago de espectáculos culturales

Teatro Papalote.

El anuncio de la propuesta de precios por disfrutar de un espectáculo artístico en Matanzas ha estremecido a muchas personas. Se trata, en mi opinión, de la disyuntiva de pensar cuánto se abona para alimentar el espíritu o el concentrarse solo en satisfacer determinados apetitos corporales.

Teatro de las Estaciones.

Se dan 50.00 pesos sin pensarlo mucho por un helado, un refresco o una cerveza. Se suelta sin titubear lo que piden por un paquete de “pellis” que perjudica al organismo e incluso se paga una pizza, la más cara, aunque sepamos, que es una estafa, que no posee ni el peso ni los ingredientes para costar tanto.

Danza Espiral.

Compramos bisuterías, adornos, por tarifas infladas. Dicen los involucrados: “quiero lucir bien”, “quiero tener bonita la casa”. Y yo pregunto: ¿y por el alma y por las sensaciones inefables que proporcionan las artes, las cuales nos hacen sentir mejores y ser también mejores seres humanos, cuánto están dispuestos a pagar?

Concierto para Aura, grupo El Mirón Cubano.

Todos sabemos que el arte posee un valor. Su producción es costosa y los artistas merecen la adecuada retribución por su entrega. La Revolución ha sido generosa durante muchos años con su gratuidad o mínimo pago de las actividades culturales y hemos acostumbrado a la población a no recompensar su valía.

Icarón.

Muchas quejas hay porque la economía nacional ha estado estancada y necesita cambiar, transformar su concepción desgastante de subsidiarlo todo, recibiendo poco a cambio, y cuando se aplican medidas de reanimación, algunos elevan sus quejas hasta «el cielo». En el caso de la Cultura, específicamente, considero que precisa de modificaciones urgentes en su visión económica con el fin de propiciar su florecimiento, sin quedarse atrás ante la avalancha de subidas estatales a su alrededor, producto de la Tarea Ordenamiento. Quizás esas consecuencias son las que merecen análisis.

Teatro Sauto.

El reto de los artistas es seguir atrayendo al público con espectáculos de indiscutible calidad como saben hacer los matanceros. Buscar alternativas y ofrecer otras opciones por ese mismo pago. Talento existe y un inextinguible amor por lo que ofrecen al público.

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