Los «Versos sencillos» y profundos de José Martí

 

“Yo soy un hombre sincero/ de donde crece la palma/ y antes de morirme quiero/ echar mis versos del alma.”

Cuba acunó a José Martí Pérez cuando nació el 28 de enero de 1853, le cantó La Habana, mientras la madre y el padre abrazaban a aquel bello varón que iluminaba la casa de la calle Paula.

Venía al mundo el más universal de los cubanos, quien en su adultez nos legó los maravillosos “Versos sencillos”, esos que todo cubano conoce y recita con infinito fervor.

Tenía Martí 37 años de edad cuando inició la escritura de un conjunto de estrofas que se convirtieron en su obra más popular, publicada en Nueva York en 1891.

Se caracterizan por su clara exposición poética, en la cual aborda diversos pasajes de su vida, sentimientos acerca de sus padres, su visión del mundo que lo rodeaba, en un prodigioso estilo y con un lenguaje accesible para cualquier lector.

Pero ¿son tan sencillos los versos de Martí? Si se profundiza en las líneas y el mensaje que envuelve a cada estrofa, el tema o la métrica y la rima utilizados, trasciende la ética que signa el pensamiento martiano, ya sea al tratar recuerdos juveniles. Vale indicar que de las cuarenta y seis composiciones que integran el libro, solo en ocho no aparece el autor como protagonista.

Asimismo se particulariza al introducir el repudio total a la esclavitud o a la ofensa de la figura femenina, delinea los matices que envuelven la fidelidad  a los principios: una gama de valores inconfundibles, que signan desde hace decenas de años la forma de ser y pensar  de los cubanos dignos.

“Con los pobres de la tierra/-quiero yo mi suerte echar;/ el arroyo de la sierra/ me complace más que el mar/.”

Como expresan estudiosos de su obra, es su cultura, alimentada por el constante viajar, su alma, su talento, su vida ejemplar entregada por entero a la causa independentista de la Patria cubana, lo que  le permitió  concebir esta obra magistral de elevada sensibilidad y belleza, fácil de memorizar y capaz de estremecer sentimientos y despertar la razón.

La Premio Nobel de Literatura, la chilena Gabriela Mistral escribió sobre este poemario:

“Mi impresión es, dejada aparte la prosa, la de que los Versos sencillos son la isla genuina de la originalidad poética de Martí, que son la médula martiana, adonde no pudo colarse el enemigo. Esta isla me es, por eso, particularmente querida. Tengo en ella mis mayores gozos con el Maestro; tengo allí con él mi coloquio más logrado; desde este pedazo de su obra cae sobre mí el rayo martiano más vertical. El instinto, que es la única sabiduría de la mujer, me dice, cuando leo los Versos sencillos, que el hombre sin mezcla está en ése mejor que en los otros racimos de la gran cepa…

“Pero quien no tenga ojos banales para seguir la aventura de un espíritu, sabe el precio de diamante que debe pagarse por la expresión verídica de un gran poeta, y se da cuenta del valor que se debe a la parcela de su legitimidad, que es también la de su más pura intimidad.”

Martí venerado, Martí omnipresente en cada corazón de los que aman y defienden la dignidad de los seres que habitan este mundo.

(Obra al óleo Martí escritor, del artista chileno radicado en Cuba Carlos Tato Ayress)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *