Crónicas de la emigración: Las cicatrices del alma (II)

Annia aprieta el pasaje entre las manos. El bullicio y las caras nostálgicas la hipnotizan. Espera pacientemente su turno, lo importante es no levantar sospechas, parecer lo más natural posible. Aunque, de su rostro desmaquillado asoma una palidez petrificante y el susto se le refleja en la mejilla. No es el temor casual de un simple vuelo, los miedos se

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