Las luces de la ilustración

Con la sonrisa cómplice de quien a propósito guarda bajo la manga una carta de triunfo, Leonel Pérez Orozco, conservador de esta ciudad de los puentes y los ríos, nos esperaba en el jardín del teatro Sauto, absorto en estruendo de una perforadora que aun habiendo avanzado 25 metros en busca de agua para el sistema de climatización, rugía la pesadumbre del fracaso.

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