Cuba activa ante el cambio climático
De antaño, científicos y neófitos han coincidido en la necesidad de adaptarse a los cambio para no perecer.
Esta máxima está presente en las acciones sistemáticas que se realizan en Matanzas, y a lo largo del país, para afrontar retos del cambio climático en el planeta, mediante medidas prácticas que permitan adaptarse a transformaciones naturales, que ya inciden en la vida socioeconómica y que especialistas vaticinan se acentuarán en años venideros:
Sequias prolongadas, elevación del nivel del mar, superior intensidad de las lluvias locales, inundaciones, meteoros de mayor envergadura y potencia, desertificación de suelos, invasión de plantas indeseables, y otros factores adversos,
ocupan a científicos, técnicos y obreros en programas diseñados para evitar daños y alcanzar niveles supriores en la preservación de los recursos naturales, tales como la capa fértil de los suelos cultivables, sanidad de las fuentes exteriores y subterráneas de agua potable, uso de esos recursos hídricos, generación de energías limpias que eviten la contaminación medio ambiental y no afecten la capa de ozono.
Los citados, y otros objetivos estratégicos, enlazan con el desarrollo sostenible de la nación en las actividades agropecuarias, industriales, sociales y energéticas, asentados en la voluntad política de avanzar hacia un modelo que armonice bienestar humano y sanidad medio ambiental.
Esta realidad, junto a sus logros y retos, fueron reconocidas por funcionarios del Programa de Naciones Unidades para el Desarrollo, que ha implementado 17 proyectos de colaboración con Cuba por un monto de unos 45 millones de dólares y diseña proyectar otros, habida cuenta nuestra nación es una de las pocas que en el mundo cuenta con un planeamiento eficaz de enfrentamiento al cambio climático, y se labora integralmente en investigaciones sobre peligros, vulnerabilidades y riesgos de fenómenos meteorológicos extremos, en Matanzas y en todo el país.



