El día que matamos a Recondo en Radio 26

Ramon RecondoNo no lo matamos de verdad y fue solo por unos minutos. Una llamada a la redacción de Radio 26 de la colega Odalis Beteta, vecina del querido arquitecto matancero Ramón Recondo Pérez, el pasado martes 8 de enero, suscitó el penoso malentendido.

“Las cosas de la vida, su papá malito hace tanto tiempo y quien se va es él. Dicen que lo encontraron muerto por la mañana”, fueron más o menos las palabras que escuchó Gisel Guerra, la redactora de turno.

La pobre, de seguro ya se imaginaba en el terrible compromiso en el que la pondría tal suceso al tener que redactar la nota necrológica, tal como se hace de rutina en la radio cuando fallece alguna personalidad relevante.

Cuando nos enteramos se nos hizo un nudo en la garganta. Las noticias malas corren como la pólvora, pensamos. Si lo dice Odalis que vive en su misma cuadra debe ser verdad.

Noelis Santoyo, quien por varios años ha tratado las temáticas de la construcción no lo podía creer; imagino que pensó enseguida en quién se fajaría para que no derribaran otro edificio patrimonial si faltaba Recondo.

Con las luchas que cogía no dudo que le haya dado un infarto o un derrame cerebral, pensé yo, acostumbrada a que le pasen cosas malas a la gente buena que se apasiona y defiende sus verdades.

Y Maritza Tejera se lamentaba porque no le había hecho esa entrevista de personalidad que tiene planeada y que sabe va a ser una joyita por la locuacidad del entrevistado.

Enseguida cada una pensó en la última vez que lo vimos o hablamos con él y ya andábamos lamentándonos de lo que significaría su pérdida para la ciudad que ha contribuido a conservar.

Pensamos en el Pre de Matanzas, en la Ermita de Monserrate y la Sala White, edificaciones insignias que le deberán para siempre su permanencia en el tiempo. Y hasta en el primer crematorio de la provincia, aún sin concluir, cuya obra civil no será quizás de las que más quiera andar pregonando, pero llevará su impronta.

Y es que quienes desde los medios de comunicación defendemos el patrimonio matancero queremos entrañablemente a Ramón Recondo, siempre accesible, dispuesto, sagaz, pertinente, acertado y justo.

Durante unos minutos la noticia nos impactó, nos hizo devariar, nos dejó inmóviles; pero enseguida reaccionamos. No puede ser, nos dijimos, vamos a llamar para confirmar.

Y ciertamente, tras unas llamadas a la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas y a la funeraria, supimos que quien había fallecido era su padre de 89 años.

En Cuba dicen que matar a alguien en sueños o de palabra es salud para la persona “ultimada”. Pues si es así el arquitecto Ramón Recondo Pérez gozará de larga vida.

Sentimos profundamente la muerte de su padre, pero nos alegramos de que Recondo siga vivo, ahora con más salud según dicta la sabiduría popular y parta bien de su ciudad de Matanzas, la de Los Puentes, la Atenas de Cuba.

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