Los Cinco: Confabulación para violar la justicia
Este 8 de septiembre el caso de los Cinco cubanos luchadores antiterroristas cumple 16 años de arbitrario proceder de la justicia estadounidense, calificado como confabulación, que todavía mantiene encarcelados a Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, en tanto René González y Fernando González solo fueron liberados tras cumplir arbitrarias sentencias.
Recordemos que en la fecha citada de 1998, Los Cinco fueron apresados por el Buró Federal de Investigaciones en Miami, donde monitoreaban a organizaciones terroristas anticubanas para prevenir a la Isla sobre actos vandálicos de quienes operan impunemente desde el sur de la Florida.
Entre los hechos reveladores de la maldad confabulada para burlar a la justicia de los hombres, hay que grabar el ocho de junio de 2001, cuando Los Cinco patriotas, fueron inmerecidamente declarados culpables de delitos que jamás cometieron.
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René González, sin garantías procesales, como han probado los abogados de la defensa y han reconocido prestigiosas organizaciones internacionales de juristas independientes, fueron sometidos a un amañado juicio en la propia Miami, en un clima de hostilidad extrema, a partir del 27 de noviembre de 2000.
El 6 de diciembre comenzó la vista oral y desde ese mismo instante salió a relucir la intencionalidad política de castigar a los cubanos a toda costa, en contubernio impúdico entre la administración estadounidense y la mafia terrorista.
Comparecieron más de 70 testigos. Fue el juicio más largo en Estados Unidos cuando tuvo lugar. Se necesitaron 119 volúmenes de transcripciones, cajas de documentos de prueba y 15 libros de narraciones de hechos previos. Se negó a los abogados de la defensa el acceso a pruebas documentales y se admitió la prevalencia del clima hostil contra los acusados.
El 8 de junio de 2001, un jurado amañado declaró culpables a los acusados de un conjunto de 26 cargos inverosímiles.
Ese día la venda de la alegórica señora Justicia fue brutalmente arrancada de sus ojos y ella misma comprobó cómo era violada.
El 17 de junio del propio año, Los Cinco dirigieron un mensaje conmovedor al pueblo norteamericano en el que daban a conocer la injusticia de que habían sido objeto, explicaban las razones de su lucha patriótica contra el terrorismo y en defensa de su Patria y de los propios Estados Unidos, y reiteraban su vocación pacífica y a favor de la humanidad.
Pero a esta altura de la historia, a pesar de los múltiples esfuerzos realizados por activistas dentro de los propios Estados Unidos y en otras latitudes, la inmensa mayoría del pueblo norteamericano permanece ajeno a esas verdades.
Para ocultarlas persiste la confabulación del silencio de la gran prensa estadounidense y las transnacionales de la desinformación, al servicio del fundamentalismo de derecha.
El silencio cómplice ha seguido manteniendo al margen a la inmensa mayoría de la opinión pública norteamericana, vieja táctica para adormecer conciencias y burlarse de la legalidad. No obstante, nadie desmaya, la lucha prosigue en todos los escenarios posibles, alimentada por la esperanza de que los hermanos retornen a la Patria y Los Cinco vuelvan a unirse en plena libertad.


