Los primeros Juegos de la edad moderna (III)
Los primeros juegos de la edad moderna debían disputarse en París, pero se decidió que se celebraran en Atenas para reanudar la vieja tradición helénica.
A pesar de las dificultades políticas y financieras que afrontó la organización y gracias a diferentes aportes económicos, el rey Jorge l inauguró los juegos en el monumental estadio olímpico de Grecia y ante 70 mil espectadores.
Del 6 al 15 abril, en estos participaron 241 atletas de 14 países y compitieron en 43 eventos. Las delegaciones más grandes procedieron de Grecia, Alemania, Francia y Gran Bretaña. El 6 de abril de 1896, el estadounidense James Connolly ganó el triple salto para convertirse en el primer campeón olímpico en más de mil 500 años.
Debido a su importancia histórica, los anfitriones griegos querían ganar el maratón por encima de todo. El humilde panadero Spiridon Louis partió de la ciudad de Maratón y se adelantó a cuatro kilómetros de la línea de meta y, para alegría de los cien mil espectadores, ganó la carrera por más de siete minutos.
Esta competencia olímpica fue diseñada recordando la gesta heroica del soldado ateniense que en la antigüedad y después de la batalla, recorrió la misma distancia entre el valle de Maratón y Atenas para anunciar la gran noticia del triunfo de los atenienses sobre los persas. Al terminar su recorrido cayó muerto por la fatiga y el cansancio.
El nadador húngaro Alfred Hajos ganó las pruebas de cien y mil 200 metros. Para la carrera más larga los nadadores fueron transportados por barco a la mar y los dejaron nadar la distancia necesaria hasta la orilla. Hajos, más tarde, confesó que su «Voluntad de vivir completamente venció [su] deseo de ganar.»
Un Himno Olímpico, compuesto por Spiros Samaras (música) y por Kostis Palamas (letra), se cantó por primera vez en los Juegos de Atenas. A partir de entonces, una variedad de propuestas musicales proporcionó los fondos para las ceremonias de inauguración hasta 1960, momento en que la composición de Samaras/Palamas se convirtió en el himno oficial (decisión adoptada por la sesión del Comité Olímpico Internacional en 1958).
Los gimnastas alemanes Hermann Weingärtner y Alfred Flatow, junto al ciclista francés Paul Masson resultaron los máximos ganadores de medallas de oro con tres.


