París 1924: la revancha de Coubertin (X)

La capital francesa acogió por segunda vez unos Juegos por la insistencia del barón Pierre de Coubertin, y limpiar el honor luego de la nefasta experiencia de 1900.

Del 4 de mayo al 27 de julio, más de 3000 atletas de 44 países compitieron en 126 eventos diferentes.

El certamen resultó un éxito deportivo y de infraestructuras. Los organizadores construyeron el estadio de Colombé, de 60.000 espectadores, y una piscina olímpica, de 50 metros de largo y 18 de ancho.

La gran novedad la constituyó la Ciudad Olímpica. Una serie de poco cómodas casitas de madera (según algunas versiones eran casillas), ubicadas en los alrededores del estadio, que al menos solucionaron el problema del alojamiento de los atletas, permitiéndoles convivir juntos durante los Juegos. Así nació la monumental Villa Olímpica de la actualidad.

El número de participantes de Comités Olímpicos Nacionales saltó de 29 a 44, dio la bienvenida a los Juegos Olímpicos como un evento importante con una gran aceptación. Esta nueva popularidad se confirmó por la presencia de más de 1.000 periodistas.

jonny weissmulerDos deportistas fueron las grandes estrellas de París: Paavo Nurmi y Johnny Weissmuller. Weissmuller se convirtió de este modo en el primer hombre capaz de bajar de un minuto en los 100 metros libres. También participó en los Juegos de 1928 y luego pasó a Hollywood, donde se convirtió en el famoso Tarzán.

Como atleta Paovo Nurmi se anticipó a su tiempo. Se entrenó con un esmero y una intensidad nunca vistos antes y como todo humano talentoso y sacrificado logró éxitos inigualables. Aparte de sus nueve victorias olímpicas, estableció 25 récords del mundo desde los 1500 hasta 20.000 metros en una trayectoria de 12 años en el más alto nivel del atletismo mundial.

Nurmi ganó tres medallas de oro en 1920, pero su actuación en París alcanzó resultó tan impresionante, que los Juegos adquirieron la denominación histórica de la «Olimpiada de Nurmi», al participar en siete pruebas en seis días consecutivos para quedarse con cinco medallas de oro.

En el certamen de 1924, por primera vez, las mujeres participaron en esgrima. Además, en esta edición se disputó, por última vez hasta su vuelta en 1988, la competición oficial de tenis.

París constituyó el sitio elegido por el barón de Coubertin, para dejar la conducción del Comité Olímpico Internacional después de 25 años de estar al frente de ella.

A los 62 años se despidió ante los 1000 periodistas y expresó: «En el mundo moderno, lleno de poderosas posibilidades, que amenazan al mismo tiempo poderosas decadencias, el Olimpismo debe ser el vehículo capaz de mantener el equilibrio a través de sus cultores. El porvenir depende de ellos».

Los Juegos de París se vieron reflejados en la parte del atletismo en una película llamada «Carrozas de Fuego», ganadora del Oscar en 1981.

Cuba retornó al escenario olímpico con 9 atletas. El mítico Ramón Fonst a sus 41 años de edad y otros cinco esgrimistas Alfonso López, Eduardo Alonso, Ramiro Mañalich, Salvador Quesada y Osvaldo Miranda; mientras Enrique Conill, Antonio Saavedra y Francisco Cisneros intervinieron en la prueba de yatismo con una embarcación denominada Hatuey.

Ninguno logró conquistar medalla. Estados Unidos lideró el medallero general seguido por Finlandia y Francia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *