La espiral creativa que reta el movimiento (+video)

Danza Espiral tiene un sello de autenticidad en la cultura matancera y cubana. Hace 30 años la compañía de bailarines descubrió el velo de la creación para adherirse al patrimonio escénico de la Ciudad de los Puentes.

Cuatro fueron sus fundadores: Nancy Dickinson Roque, Liliam Padrón, Ángel Luis Serviá y Guillermo Horta. Amigos y amantes del arte que confluyeron, a finales de la década del 80, para formar una familia en una inyección furtiva de creación a la danza contemporánea cubana.

 

La celebración de sus tres décadas este noviembre amerita los homenajes, por ello la peña mensual Armonía con Alzola dedicó su encuentro de este mes a tan prestigiosa compañía.

Al público asiduo a la peña se unió quienes agradecen y admiran el trabajo de Liliam Padrón y sus muchachos.

No eran pocos los reunidos en el museo Palacio de Junco. Las puertas de la institución abrieron para disfrutar de una cita que no en vano lleva el nombre de Berardo Alzola. Un hombre que dedicó su vida a la cultura matancera y que hoy se convierte en impulso para el encuentro entre diversas manifestaciones artísticas.

Como espuma de mar en sus blancos vestuarios llegó una representación del taller de niños que dirige Liliam Padrón. Agua viva como muestra del quehacer de una maestra de generaciones.

“Comenzamos creando una forma de hacer la danza, definiendo una estética aunque fuera muy incipiente, buscando. Estos 30 años representan mi vida junto a otro grupo de valiosos compañeros. El hacer de cada proceso creativo me ha dado la posibilidad de estar renovando constantemente la creación, mi pensamiento, mi movimiento.

«Creo que en la vida no hay nada infinito, por lo tanto, cada proceso que termina es un punto en esa espiral que lo amplía, dándome la posibilidad de asumir otro reto; así  he visto estos 30 años”una mirada  a los años de sacrificios en los que Liliam Padrón mantuvo la esperanza y la tenacidad para continuar.

Protagonizaron la tarde los regalos a manera de coreografías, canciones y el recuerdo a fundadores y al equipo técnico que, tras bambalinas, también labora para hacer brillar el espectáculo.

“Agradezco enormemente este homenaje que viene a ser una manera de ver el apoyo del público. Fue hermoso ver bailar a los niños del taller, que sin formación académica empiezan y seguir su desarrollo profesional. Hoy puedo constatarlo en mis bailarines, que algunos comenzaron en el taller.  Su trabajo consagrado los convierte en bailarines maduros que  llegan a integrar agrupaciones danzarias de altísima reputación.

«No soy amante de los homenajes. Para mí lo más importante es el bienestar que me provoca el trabajo que realizo diariamente en la escena, pero esta peña fue un regalo especial.”

Sin dudas un momento de emoción resultó la improvisación de la Compañía Danza Espiral. La unión de los jóvenes bailarines con fundadores como Nancy Dickinson Roque contó con una sorpresa cuando Liliam Padrón invitó a la escena a Lázaro Martínez, quien bailó en el grupo durante diez años.

Como protector de la memoria histórica y cultural de la provincia el museo Palacio de Junco acogió, además, la inauguración de una muestra dedicada a las tres décadas de vida de Danza Espiral.

Compañía que recibe el beso de los artistas y del público matancero cuando en este noviembre avanzan con mayor fuerza en un torbellino artístico por las calles de la ciudad. Figuras claves en la danza contemporánea cubana que viven para el arte en una  espiral creativa.

Foto y video de la autora

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