Barbarito Diez: el Príncipe del Danzón (+audio)
El 4 de diciembre de 1909 nació en Matanzas uno de los cantantes más virtuosos de la música cubana. Dicen que el ingenio San Rafael de Jorrín, en el municipio de Bolondrón, fue el castillo de El Príncipe del Danzón. Y no podía nacer en otra tierra quien con la elegancia de un ángel negro interpretara cualquier canción.
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Bárbaro, simplemente bárbaro, fue el hijo de Salustiana del Junco y de las Mercedes y Eugenio Diez. Ese que junto a su familia se mudó al central Manatí Sugar Company, en Las Tunas, y quiso la suerte que la maestra del batey descubriera su singular voz.
El balcón de Oriente no pudo contener ese timbre insólitamente hermoso y decidió probar suerte por otros lares.
El trío Los Gracianos fue como su familia y el café Vista Alegre su hogar, donde hacía llorar a todos. En su carrera de más de 58 años grabó un gran número de discos y, aunque jamás aprendió los fundamentos teóricos del arte musical, demostró ser uno de los más afinados y consecuentes intérpretes del danzón.
Ernesto Lecuona, Eliseo Grenet y Moisés Simons fueron algunos de los compositores que confiaron en esa fibra de nostalgia que no conoció fronteras.
Luis Carbonell lo definió como una de las voces más fresca, tierna y expresiva de nuestro cancionero.


