Sindicalización de no estatales es prioridad en Martí

La necesidad de seguir impulsando la afiliación en el sector no estatal, organizar y representar de forma eficiente, es prioridad del movimiento sindical en el municipio de Martí, uno de los trece territorios que conforman la occidental provincia de Matanzas.

Siete son las secciones sindicales que agrupan a cuentapropistas de esta zona, nombre que reciben en la Mayor de las Antillas los pertenecientes a la esfera privada.

Pese a los favorables saldos,  Bárbara Caridad Alfonso Alfonso, secretaria del Comité municipal de la CTC en Martí, lamentó que aún falten por sindicalizar 59 trabajadores, localizados, en lo fundamental, en los gremios de Comercio, Gastronomía y los Servicios, Transporte y Puertos.

La dirigente remarcó que pese a que afiliarse es una decisión totalmente voluntaria, corresponde al movimiento sindical motivar para conseguir un elevado porcentaje de incorporación de quienes todavía no han decido hacerlo.

«Nunca antes habíamos tenido a no estatales en secciones sindicales. Es una experiencia nueva, exigente, por demás, de métodos y estilos diferentes a como gestionamos las estructuras en la vía estatal. Que las acciones se parezcan al lugar donde se actúa, es un desafío con el que hoy lidiamos», afirmó.

«Se trata, admitió, de perfeccionar la capacitación y los instrumentos de trabajo a fin de obtener saldos positivos en la relación con este tipo de afiliados, a los que debemos seguir demostrando la utilidad del sindicato, la utilidad de estar organizados», consideró.

Un total de 213 afiliados, el 78, 3 por ciento de los inscriptos sin vínculo laboral,  integran en Martí estas estructuras, posibilitadoras de la protección de los derechos de quienes se desempeñan en estas opciones.

La alternativa experimentó un crecimiento significativo a partir de octubre de 2010, cuando el Estado cubano decidió ampliar las actividades en las que se podía ejercer la variante,  aparecida precisamente en el contexto de un profundo reordenamiento laboral, que “desinfló” abultadas plantillas en el sector productivo y de los servicios, justo donde se necesita elevada eficiencia.

La fuente de empleo fungió como receptora de quienes quedaron disponibles  y también cobijó a personas que en esos momentos carecían de vínculos laborales. Hoy,  en el país, más de medio millón de hombres y mujeres se desempeñan en esta área.

Foto: Noryis

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