Cuando la familia crece hasta los 3 000

Migdalia Rodríguez Aranega, una joven delegada de 33 años, jamás pensó que tal cúmulo de responsabilidades se aunara en solo un momento y por catorce días.

Resuelta y conocedora de casi todos sus “familiares”, ha sido en buena medida la facilitadora de que la cuarentena restrictiva por la Covid-19, en una zona que abarca 13 edificios en el reparto Naranjal Sur, de esta ciudad del occidente cubano se inicie y transcurra en un ambiente de orden, disciplina, confianza y mucha comunicación.

Reparto Naranjal Sur, de Matanzas

“Es esencial hablar, explicar, argumentar y aún más; el actuar bien y con rapidez”, comenta la delegada para quien ha sido determinante la preocupación de las máximas autoridades del Partido y el Gobierno aquí, “quienes han puesto a disposición de estos tres mil pobladores los servicios que necesitan y muy importante –recalca- la argumentación de que con estas medidas se pone coto a la epidemia”.

Todo ha transcurrido bien, conocemos todos los vecinos que demandan medicamentos, los que deben adquirirlos en este lapso de tiempo y se organiza diariamente una pesquisa que conlleva que ese personal también permanezca en cuarentena, como nosotros.

Si bien es cierto que la mascarilla le deforma un tanto su conocida voz, pide disculpas para agregar que “el protocolo es muy estricto, puesto que los alimentos, el gas embotellado y todo lo que requieren sus electores se realiza de forma organizada para que nadie se acumule en los pasos de escalera. Y nadie, absolutamente nadie, entre o salga de la zona.

Reparto Naranjal Sur, de Matanzas

«Ayer se fumigaron todos los apartamentos y hoy ya tenemos servicios de entrega de alimentos a quienes prefieren no cocinar, los proveemos de tarjetas de recarga para la telefonía móvil, hemos instalado teléfonos con los que nos comunicamos con todos los puestos de mando, ya que los Comité de Defensa de la Revolución funcionan como tal. También un apartamento tuvo dificultades con la electricidad y un compañero ingeniero, venezolano residente en nuestro reparto, lo resolvió en un santiamén».

Nada, que la solidaridad se expande y nos hace mejores. Yo me cuido y exijo que todos lo hagan. Me explicaron el protocolo y lo ejecuto a la perfección aunque apenas me queden dos horas de sueño al día. Pero ya llegará el momento en que pueda descansar, mire que ironía.

*Tomado de Radio Rebelde

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