Tierra buena del fruto de sus hombres y mujeres (+audio)

Nombrado y Almirante caminan lentamente y responden a las órdenes de René Rodríguez García. La yunta rompe la tierra y así se alistan las áreas donde se sembrará malanga. Llovió un poco, pero esos suelos se tragan el agua enseguida.

El guajiro apenas siente el sol sobre sus hombros, lleva 40 años en esta labor y es un especialista en la tracción animal.

“Me gusta mi trabajo y me parece que es un aporte que brindo al país. Por el aumento de las temperaturas es un poco duro, pero yo he adaptado a mis bueyes, porque usted sabe que el animal lo va conociendo a uno y nosotros a ellos hasta que no son necesarias ni las palabras.”

René labora en la finca La Perla, del productor Delvys Delgado, asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios 17 de mayo, del municipio de Limonar.

Nuestra tarea es sembrar lo que esté a nuestro alcance a pesar de los problemas con la seca. Aquí tenemos pepino, maíz, malanga y tomate, esas producciones las enviamos a Acopio y a los centros hospitalarios”, asegura Delvys.

Ese mismo pensamiento tiene Yordanis Cuba, especializado en la cría de ganado mayor y menor. En el área de su finca se denota el kingrás y otros cultivos indispensables para el alimento de los animales.

También a lo lejos se ve el molino de viento. Él, como muchos otros campesinos, recupera las tradiciones que permiten ahorrar recursos al país.

Con alegría muestra las crías, en especial los toros que tiene listos para donarlos al Hospital Militar Mario Muñoz Monroy. No quiere nada a cambio, para Yordanis es suficiente saber su aporte en el enfrentamiento al nuevo coronavirus en la Isla.

 “Ayudo en todo lo que puedo ayudar”, concluye Cuba tras un sorbo de café.

Una Cooperativa para y por la comunidad

La  Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) 17 de mayo, ubicada en el corazón de Jesús María, literalmente es el alma de esa comunidad.

Casi todo el mundo labora allí, las maestras de la escuela rural y la doctora del consultorio son parte de ese colectivo.

A partir del llamado de la dirección del país, de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y del Consejo de Defensa Provincial sus asociados trabajan en dos direcciones, asegura Antonio Rodríguez Castañer, vicepresidente de la CCS.

 “Primero, en que los campesinos aporten lo que puedan y tengan para la alimentación del pueblo”.

Tal es así que ya se entregaron a la red de Acopio hortalizas como tomate, col, rábano y otras viandas como el plátano.

Además, abastecen con leche de vaca las bodegas de Jesús María y Santa Ana, alimento indispensable para los menores, embarazadas y ancianos.

“También hemos comprado productos de higiene como cloro, detergente y alcohol para las autoridades sanitarias de la comunidad”, aseguró Rodríguez Castañer.

Aunque la forma productiva se especializa en la producción lechera, hoy allí se incrementan los cultivos de ciclo corto como el boniato y se aumenóo el plan previsto para incorporar el maíz.

La forma productiva, considerada una de las más importantes en el autoabastecimiento local, hace gala de su nombre.

Allí, donde llueve pocas veces al año, la tierra es buena porque todo cuanto se produce es el fruto de la labor abnegada de los hombres y mujeres del campo.

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