¡Cerdo en casa!

Con frecuencia escucho un llamado a la cría de animales en patios y parcelas para el autoconsumo familiar, iniciativa que tiene como propósito atenuar el déficit de importaciones que enfrenta #Cuba y el que va a enfrentar post covid. Decisión que celebro.
La práctica de esta medida tiene que llevar aparejada un grupo de regulaciones para que no se nos convierta en un caos.
Quién de los que vivimos ese momento no recuerda la cría de cerdos en bañeras, apartamentos, terrazas, azoteas y cuantos inesperados sitios se pueda imaginar. Recuerden los malos olores en las ciudades, incluso aún quedan criadores desde esa etapa.
Cuántas fosas colapsaron en aquellos tiempos. Se dice que el sistema de alcantarillado del reparto Camilo Cienfuegos, en la ciudad de #Matanzas fue uno de los que se obstruyó, porque las heces de los puercos iban al mismo sistema que las aguas albañales. Se conoce que esas deposiciones se compactan e impiden el drenaje.
Si los campesinos que se van a dedicar a la cría porcina requieren de un certificado de un grupo multidisciplinario, donde varios organismos deben avalar que no es dañino a la salud y que no afecta a la población circundante ni al medio ambiente, entonces sugiero que la cría en patios y parcelas demande de igual control, nunca, entiéndase, nunca, utilizar los sitios que mencioné anteriormente.
Estoy de acuerdo con la modalidad, pero con control, disciplina y exigencia constantes. No dejemos el asunto en manos de los vecinos, este control debe estar en la agenda de los inspectores sanitarios.


