La biblioteca de Bolondrón, más allá de su fachada
Semanas atrás una amiga compartía en Facebook la imagen de la biblioteca Alejo Carpentier, de Bolondrón, después de su remozamiento. La instantánea mostraba el longevo edificio, fundado con ese fin en el año 1980, con su nueva fachada de color marfil.
En este Consejo Popular, cuya valiosa arquitectura presenta notable deterioro, toda reparación constituye motivo de júbilo. De ahí que no pocos aplaudieran dicha obra constructiva como el cumplimiento de un anhelo inconcluso, dividido por la añoranza del resto de los inmuebles desolados.
Sin embargo, aunque la decisión de reparar la biblioteca generó múltiples esfuerzos y hoy los bolondronenses lo agradecen, aún restan acciones que no deberían postergarse por mucho más tiempo, pues atentan contra el esplendor de su reapertura.
EN EL CORAZÓN DEL INMUEBLE
En el año 2018 el Consejo de la Administración Territorial decidió destinar una suma a partir de la contribución del municipio, a la reparación de esta institución, que durante muchos años adoleció de mantenimiento.
Gladys Rodríguez López, intendente municipal, explica que a pesar de no poder destinar el presupuesto necesario, debido a otras inversiones pendientes como la Casa de la Cultura del mismo poblado, se priorizaron algunas reparaciones parciales en la biblioteca.
Así, con un monto de 54 mil pesos cubanos, se inició el contrato con el Fondo de Bienes Culturales, cuyas posibilidades eran mayores para asumir la reparación de este local tan antiguo, ya que tanto la carpintería, como la estructura debían mantener sus características originales.
Israel Hernández López, jefe de la brigada, manifiesta que las labores comenzaron en agosto de 2019: “Cuando llegamos todo estaba bastante deteriorado y después de terminar varias acciones tuvimos que volver a empezar de cero. Nos gusta lo que hacemos y los obstáculos siempre han sido metas que nos proponemos cruzar, pero el presupuesto no era suficiente y por eso tuvimos que detenernos”, alega.
“Por tales razones hasta diciembre del mismo año trabajamos en la restauración de la carpintería, descorche de techos, reparación de paredes interiores, acera, muro lateral y baño. Además del mantenimiento general a los tragantes, colocamos una turbina y enterramos un tanque para cisterna”, refiere Malvin González Souza, al frente de la obra.
A ello se suma la limpieza del área lateral, donde de acuerdo con el proyecto pretendían construir un parque para los más pequeños, colocar césped e independizar el aula juvenil infantil; labores que también se vieron interrumpidas.
“Hoy el centro posee una imagen diferente, pero faltan detalles muy importantes como el segundo salón y los cerrojos de las ventanas”, plantea Ilaibi Tápanes Pérez, técnica de Sala General, mientras muestra la rústica técnica de seguridad que se han visto obligadas a implementar.
Acto seguido, Yesenia Martell Méndez, técnica de extensión, señala el rastro de comején en algunas ventanas y luego se dirige al catálogo, cuyo deplorable estado impide tan siquiera buscar algún título, sin que al instante las fichas se precipiten hacia el suelo.

El catálogo de la Biblioteca presenta extremo deterioro.
LABORES QUE APREMIAN
Comenzó a trabajar aquí desde 1983, por eso no pocos sucumben de añoranza al verla idéntica en busca de algún libro, como si Yolanda burlara el tiempo y sus alumnos volvieran a ser niños.
“Yo amo la biblioteca, tanto, que me jubilé y seguí en este lugar, por eso deseo tanto verla hermosa, restaurada por completo. Resulta muy difícil atender al público así, existen filtraciones, carecemos de sillas y mesas en buenas condiciones y tampoco tenemos dónde poner los volúmenes”, confiesa Yolanda Rodríguez López.
Sobre dicha situación Alfredo Torres Rodríguez, director municipal de Cultura, explica que a pesar de contar con un proyecto muy atractivo y funcional, el presupuesto no alcanzó porque la obra no estaba contemplada dentro del plan de la economía y la brigada contratada tuvo que adquirir los materiales a altos precios.
“Aunque se interrumpieron las labores, queríamos terminar el área trasera con un mantenimiento constructivo ligero, que al poseer la estructura moderna podría ser asumida por la Empresa provincial de Mantenimiento y Construcción Sur. Además, la Dirección provincial prometió asignar este año el presupuesto inmobiliario, pero todo se detuvo debido a los reajustes de planes en medio de las circunstancias actuales”.

El escaso y deteriorado inmobiliario es otra de las dificultades que más golpea a su colectivo.
Torres Rodríguez manifiesta que la Unidad de Servicios de Cultura les facilitó los pestillos de las ventanas que se encuentran en manos de la brigada para su colocación tan pronto sea posible.
No es difícil que surjan obstáculos para solucionar este asunto, debido a la compleja situación económica que enfrenta el país por el impacto de la covid-19 y la persecución financiera del gobierno norteamericano, pero vale agilizar aquellas acciones pendientes que no dependen de factores externos.
POR LA LECTURA
Como expresara María Elena León Trujillo, directora de la institución, la misma posee un valioso significado en la promoción cultural y literaria del territorio, de ahí la importancia de su remozamiento.
Talleres de redacción y literatura, actividades de conjunto con la Casa de Abuelos del poblado y extensiones bibliotecarias, son algunas de las iniciativas desarrolladas por su colectivo para el crecimiento intelectual del público.
“Trabajamos con los niños desde los primeros años de vida, mediante actividades con las Vías No Formales y las enseñanzas primaria, básica y media. Además, bajo nuestra asesoría los alumnos han obtenido reconocimientos como el Premio Nacional Leer a Martí y Meñique, a nivel provincial”, refiere.
León Trujillo destaca el papel desempeñado por las técnicas de la biblioteca, eslabón esencial en los logros del centro, así como el apoyo brindado por escritores como Marta Teresita Tarifa, Yoandry Martínez y Bárbaro Torres por medio de charlas y presentaciones de libros.
Entre los pobladores, Ibelise Hernández, estudiante de preuniversitario, enfatiza la relevancia de este lugar en el Consejo Popular, sitio de visita obligada para los estudiantes, pues muchas veces deben acudir en busca de algún libro que no encuentran en su centro de estudios.
Mientras, el profesor Raúl Quintana agrega al valor de esta fuente de saberes la importancia de que hayan decidido preservar su arquitectura patrimonial, para evitar que se pierda para la historia local como otros edificios de sumo valor.

El salón juvenil infantil es una de las acciones pendientes de reparación.
Y es que no cabe dudas de que finalizar con empeño la obra iniciada constituye el anhelo de los bolondronenses y se precisan alternativas que quizás pudieran involucrar a entidades del territorio con posibilidades de apadrinar el centro, como algunas empresas ya lo hacen en instituciones educativas.
Pero sin dudas, ese anhelo común, más allá de las dificultades, puede encontrar respuestas concretas y oportunas para que la biblioteca de Bolondrón no se convierta en otra obra inconclusa y las expectativas no fenezcan al traspasar la majestuosa fachada.


