Secuelas, el riesgo de la Covid-19 en los niños

Los niños representan un por ciento ínfimo de los enfermos por covid-19 en el mundo. Así ha sido en Cuba, donde la atención a la infancia es una prioridad de nuestro sistema de Salud. Sin embargo, en el rebrote que vive la Isla desde julio último se observa un incremento preocupante de los infantes positivos al Sars Cov-2.

En el Hospital Pediátrico Eliseo Noel Camaño, de Matanzas, han sido atendidos desde que inició la enfermedad 19 niños y adolescentes positivos al Sars Cov-2 y ninguno de ellos ha transitado por estadios graves, según reconoce Ivis Simón Rodríguez, vicedirectora de Asistencia Médica de dicha institución.

La especialista de primer grado en Pediatría reconoce que “los niños, a partir de condiciones fisiopatológicas, de que están mejor cuidados y tienen menos roce social, poseen menos posibilidades de infección.

“También es cierto que los niños pueden enfermar y ser asintomáticos y que evolucionan bien. Ha sido así en la mayoría de los casos que hemos tenido, han evolucionado bien, no han tenido secuelas, no han tenido enfermedades graves”.

Simón Rodríguez alerta, no obstante, sobre las secuelas que puede provocar la enfermedad. “Se plantea la existencia del síndrome sistémico grave post-infeccioso, que se da generalmente entre tres y cuatro semanas después de una infección por Covid.

“Puede darse incluso en un niño que haya sido asintomático y no se detecta nunca el Sars Cov-2. Es grave y puede provocar la muerte. Pero aún si no fuera así, quedan secuelas neurológicas y cardiovasculares”.

Dentro de los pacientes en edades pediátricas, reconoce la especialista, son más vulnerables aquellos con morbilidades: niños con cardiopatías, desnutridos, encefalopáticos, los inmuno comprometidos y también los pacientes con vulnerabilidad social.

Para la pediatra el mayor riesgo reside hoy en los pacientes escolares que tienen mayor roce social. “Los niños no usan generalmente el nasobuco y para el menor de dos años usarlo constituye un riesgo de asfixia y otras complicaciones. Pero ese niño puede ser asintomático y estar transmitiendo la enfermedad.

«El niño no enferma de gravedad, pero es un portador. La tendencia que hemos visto es que los adultos jóvenes salen a hacer las compras o a trabajar y dejan a los pequeños con los ancianos. Los niños constituyen un riesgo para los adultos mayores”.

La vicedirectora de Asistencia Médica del hospital pediátrico matancero coincide en que es necesario incrementar la percepción de riesgo de los padres en cuanto a la vulnerabilidad de los infantes. “El niño no tiene por qué estar en una «cola» o en una fiesta de adultos. Al niño hay que protegerlo, porque es un paciente que no puede decidir a veces dónde estar.

“Cuando un niño enferma compromete la salud física de los adultos, la posibilidad social de los padres porque tienen que estar ingresados o en cuarentena. Los protocolos indican que se recoge a todos los miembros de la familia y eso conspira contra la calidad de vida y la economía de la propia familia”.

En Cuba, donde se reportan alrededor de 550 menores de 18 años positivos al Sars Cov-2, no ha muerto ningún niño por el virus. La prevención, refiere Ivis Simón, ha sido el fuerte de nuestro sistema de Salud en el enfrentamiento a la Covid-19.

La pediatra, quien debido a su responsabilidad está en la primera línea de combate frente a la Covid-19, no obstante alerta: “Casi siempre el niño es contagiado por el adulto. El adulto joven se siente con menos riesgo, pero pueden enfermar a sus hijos. Y el niño por lo general tiene síntomas leves; pero sí puede padecer la enfermedad, sí puede estar grave y sí puede tener secuelas”.

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