Distinción Palmar de Junco al mejor estadio de la Serie Nacional

No es necesario ascender a la categoría de cronista deportivo para
expresar con cuánto placer recibimos la información de que la
distinción que entregará a partir de este año la Comisión Nacional de
Béisbol al mejor estadio del país lleva por nombre Palmar de Junco.

Es el reconocimiento a un sitio de la ciudad de Matanzas conocido
desde 1840 con ese nombre, pero que entraña mucho más porque ha sido
testigo de la historia local y nacional en la que llegaron a
fusionar a finales del siglo XIX la lucha por la libertad de Cuba, el
béisbol y nuestro baile primigenio, el danzón, interpretado en sus
pequeñas gradas por la orquesta de su creador, Miguel Failde.

No podemos olvidar a aquellos jugadores que pasaron por su grama y que
se alzaron en armas por la libertad de la Patria ante el colonialismo
español, entre ellos el equipo Matanzas de 1892, campeón nacional, y el
de 1895, que cambiaron bates y pelotas por el machete y el fusil, o
las colectas que se realizaban a escondidas de las autoridades
españolas que servían para sufragar gastos de la guerra.

No hay documento relacionado con el béisbol que no mencione al Palmar
de Junco como parte de los orígenes de este deporte en Cuba, ya que
desde 1865 había noticias de encuentros escenificados en sus terrenos,
entre ellos, el que puede considerarse como más divulgado y que tuvo
lugar el 27 de diciembre de 1874 entre dos equipos de La Habana y
Matanzas y que se considera de carácter oficial, ya que por primera
vez se jugaba entre dos equipos organizados, con las reglas de aquel
momento, árbitro, anotador, con gran asistencia de público y
divulgado por la prensa matancera y capitalina.

En 1877 tiene lugar en la instalación yumurina un partido entre
marineros de un buque escuela de Estados Unidos y una selección
matancera, que aparece recogido como el primer juego de carácter
internacional celebrado en Cuba.

Testigo del béisbol cubano, tanto profesional como amateur, en los
siglos XIX, XX y XXI es el más longevo del mundo en funciones, sede
de la Academia provincial de Béisbol de Matanzas y “home club” de
los equipos de este territorio en los torneos escolares, juveniles y
sub 23.

Es la primera instalación del país que posee las condiciones de
Monumento Local y Nacional y en sus áreas radica el Salón de la Fama
Palmar de Junco, único de su tipo que rinde homenaje a los más
destacados peloteros del país, condiciones por las que está optando
para ser reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

Al denominar Palmar de Junco a la distinción que se entregará al
mejor estadio de la LX Serie Nacional, la Comisión de Béisbol honra a
la emblemática instalación, a aquellos grandes jugadores que la
engalanaron con su presencia y a las generaciones de matanceros
que en los momentos más difíciles de la etapa republicana lucharon porque no desapareciera este orgullo nacional.

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