José de la Caridad Méndez, un diamante entre los inmortales del deporte cubano
Muchos de los que vieron jugar a José de la Caridad Méndez Bàez reconocían que de no ser por el color de su piel, habría sido el primer jugador cubano en debutar en las Grandes Ligas de Estados Unidos.Otros aseguran que fue el más destacado lanzador del país en las dos primeras décadas del siglo XX, para no ser absolutos, basados en sus resultados espectaculares en la Liga Profesional Cubana y en las Ligas Negras estadounidenses, con decenas de marcas, entre 1908 y 1927.
Actuaciones sobresalientes en su carrera fueron los 45 ceros consecutivos propinados, de ellos 25 al poderoso equipo Cincinnati, de la MLB, en juegos de exhibición celebrados en el antiguo Almendares Park, o sus 44 victorias con sólo dos derrotas en 1909 en los Torneos Independientes de Color, incluido un juego perfecto en diez entradas el día 24 de julio, en la ciudad de Chicago ante el Roger Park.
Como director de equipo destacó con los Monarcas de Kansas City, cuando ganó 222 juegos, perdió 118 y los condujo a la victoria en tres ocasiones en las Series Mundiales Negras de 1923, 1924 y 1925.
Hace algunos años pregunté al ya fallecido destacado jugador cardenense Abelardo Casañas, quien fue compañero de Méndez en diferentes equipos, qué lanzamientos tenía este hombre que solamente media cinco pies y siete pulgadas de estatura y pesaba 150 libras.
“Mucha velocidad, me respondió rápidamente, inteligencia, mucho control para poner la bola donde quería y una curva hacia abajo impresionante, pero sobre todo velocidad, algo que destacaron algunos jugadores del Cincinnati cuando los derrotó en La Habana”.
En un trabajo dedicado a Méndez por el periodista mexicano Héctor Barrios, encontramos uno los grandes elogios recibidos por el gran lanzador cubano de parte de John McGraw, director del equipo Gigantes de New York, de la Liga Nacional: “él es como Walter Johnson y Grover Cleveland, pero en uno solo”, refiriéndose a los dos más destacados lanzadores de aquellos años en los Estados Unidos.
A McGraw se debe también el apelativo de “Diamante Negro”, que acompañó al cubano durante su corta pero fructífera vida, desde que lo vio lanzar en La Habana en 1908.
Méndez, quien nació en Cárdenas el 19 de marzo de 1887 y falleció en la capital el 31 de octubre de 1928, fue exaltado en 1939 a la placa de la Fama que radicó en el estadio La Tropical y en el de las Ligas Negras de Estados Unidos. En el año 2006 fue elevado al nicho de los Inmortales de Cooperstown, en el estado de New York, en 2010 al Salón Latinoamericano que radica en República Dominicana y al del Palmar de Junco, de Matanzas, en el 2016.
A 92 años de su muerte, José de la Caridad Méndez refulge en el grupo de precursores de los grandes triunfos del deporte cubano junto a glorias como Ramón Fonst, José Raúl Capablanca, Martín Dihigo, Adolfo Luque o Eligio Sardiñas, «Kid Chocolate».
Comentarista-narrador deportivo en Radio 26. Matanzas. Cuba.
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