Los héroes de Humbolt 7

Cuba no olvida los sucesos de Humboldt 7. Aquel 20 de abril de 1957 un jefe de la policía de Fulgencio Batista y sus secuaces irrumpieron en el edificio. A culatazos trataron de desbaratar la puerta del apartamento donde se ocultaban los jóvenes revolucionarios.
José Machado, Juan Pedro Carbó, Fructuoso Rodríguez y Joe Westbrook, todos integrantes del Directorio Revolucionario y sobrevivientes del asalto al Palacio Presidencial, no escaparon esta vez de la delación.

En vano fueron las súplicas de la inquilina del otro apartamento. Las ráfagas de las ametralladoras burlaron lágrimas y testigos cerca del elevador, en la casa de esa vecina y en un pasadizo largo y estrecho del inmueble por donde dos de ellos trataron de escapar. Los sicarios tenían la determinación de segar sus vidas.

Pero no les bastó el escarmiento cuando arrastraron los cuerpos por el pelo desde el lugar del asesinato hasta la acera del frente. Tras exhibirlos unos minutos, los lanzaron sobre un camión para acallar los sollozos con más lágrimas al aire.

Atrás quedaron los sueños de aquellos cuatro jóvenes dispuestos a reanudar el combate en la capital como se había designado en la Carta de México con Fidel. Sin embargo, la masacre que tuvo lugar el 20 de abril en el edificio número 7 de la calle Humboldt acribilló el empeño de esos muchachos, pero no apagó las ansias de una generación decidida a derrocar la tiranía.

La instantánea captada aquel día por un fotorreportero de la época, lo ratificaría. La triste mirada de un niño mientras observaba el caudal de agua con que pretendieron borrar la sangre del cuerpo de Carbó, ocupó la primera plana de muchos diarios. Ese mismo dolor ante la injusticia de Humboldt 7 llevó luego a tantos hijos a convertirse en héroes, para que el pueblo cubano celebrara con júbilo un primero de enero de 1959.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *