A la contrarrevolución no se le argumenta, se le combate

A la contrarrevolución no se le pueden reconocer muchos resultados positivos en 62 años. Pero hay dos aspectos en los que sí destacan bastante: El primero es saber cómo sacarle cada vez más dinero al gobierno norteamericano, directamente del bolsillo del contribuyente, y el segundo es marcarnos la agenda mediática a su antojo.

Como el primer punto no depende de nosotros, centrémonos en el segundo. Con la apertura de Cuba a la internet hemos tenido que lidiar con un nuevo tipo de guerra no convencional. El debate político-ideológico se trasladó a internet, un terreno que desde un comienzo fue hostil a la Revolución.

A partir de ahí, con la creación de cientos de plataformas y “medios alternativos” contrarrevolucionarios, los enemigos de la Revolución empezaron a dibujar a su antojo, en las redes sociales, su propia versión de la realidad cubana. A la par que marcaban los temas que nuestros medios estatales debían tratar.

La estrategia para conseguir esto es simple, ellos nos provocan y generan reacciones mediante su característico mensaje de odio y nosotros respondemos. Nos hacemos eco de sus contenidos, a la par que generamos nuevo material para entretener a sus audiencias.

Cada vez que su agenda mediática se ve reflejada o replicada en la prensa y televisión nacional, indirectamente su mensaje llega a más personas. Incluso se dan a conocer ante ese sector poblacional ajeno a la política, captando su atención mediante la polémica y la crítica, ausentes durante mucho tiempo de los medios cubanos.

En este sentido también juegan con ventaja, porque mientras nuestra prensa no puede darse el lujo de cometer el mínimo error, ellos simplemente pasan de largo sus mentiras para generar un nuevo titular polémico y seguir adelante. También utilizan nuestros propios titulares en nuestra contra, los cazan al vuelo y los replican a su antojo, para posicionar sus contenidos a costa nuestra.

Pero ¿cómo combatir esta lucha mediática tan desleal? en la que nuestros medios combaten además contra la prensa hegemónica internacional, que difunde y comparte los contenidos contra la Revolución, y hasta con el algoritmo de las redes, que favorece al que paga. ¿Cuál es la estrategia correcta?

Raúl Castro en el octavo congreso del Partido Comunista de Cuba recalcó que nuestros medios deben estar comprometidos con la realidad cubana y con la verdad, y desechar el triunfalismo. Por otra parte “Masa”, el periodista de la revista española El Jueves, reconoció que es normal perder los estribos si el enemigo emplea una ofensiva irracional mediante argumentos fáciles.

La contrarrevolución no aporta soluciones reales a nuestros problemas, ni le interesa hacerlo tampoco, y su única propuesta económica es la del milagro capitalista. Mientras que nuestros medios tienen el deber y el compromiso de responder ante el interés común de lograr una Cuba mejor.

Vamos que la solución está más que clara, y la repitió nuestro comandante Fidel Castro una y otra vez. «Los contrarrevolucionarios no tendrán tarima en nuestro país. A la contrarrevolución no se le argumenta, se le combate».

2 comentarios

  • Juan Carlos Subiaut Suárez

    Voy a centrar mi análisis sobre dos puntos. En primer lugar, cuando menciona que estos medios buscan «marcarnos la agenda mediática a su antojo», entonces «ellos nos provocan y generan reacciones mediante su característico mensaje de odio y nosotros respondemos. Nos hacemos eco de sus contenidos, a la par que generamos nuevo material para entretener a sus audiencias», en fin, que aireamos su mensaje y le estamos dando espacio y difusión en nuestros medios; entonces le da crédito a esas personas que han criticado que en nuestra televisión y otros medios se hayan presentado a la opinión pública el resultado de investigaciones sobre diversos tipos de violación de la legalidad y de enriquecimiento ilícito, o a otros que les ha molestado, en una forma u otra, los casi diarios reportes de Humberto desenmascarando las acciones de la contrarrevolución y de su expresión mediatica. En segundo lugar, la estrategia no es solo combatir a la riposta, no es solo atacar la credibilidad de estos medios, que no la tienen,ni les importa, que el efecto dure un día una semana, pero hubo un efecto y el combate a la riposta, con mucho menos medios técnicos y con menos alcance, dentro y mucho más fuera del país, no logra objetivos. Entonces, la estrategia es la ofensiva, en la cual nuestros periodistas y medios tienen una función primordial, si nuestro talón de aquiles es la inmediatez, por razones varias, al publicar cualquier hecho, publiquemos nuestra verdad de la forma más inmediata, creible, y profesional posible.

  • LAZARO

    creo que en aras de combatir a esa contrarevolucion deberia fexibiliarse mas la politica de utilizacion de internet y las redes sociales en los centros laborales , por ejemplo en mi hotel pagamos internet al get , mas de 11000 dolares mensuales sin embargo solo lo poseen 7 u 8 pesonas , y casi no se usa porque cuando gastas mas gigabites del que el informatico entiende que es de su agrado te lo tumbra y te acusa en al palestra publica sin nisiquiera a veriguar en que lo gastastes, cuantos revolucionariosn no pudieramos tener combatiendo en las redes sociales sin medidas tan absurdas?

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