Última visita de Stevenson a Matanzas

         Foto: Enrique Tirse.

Eran los primeros días del mes de mayo de 2012. El equipo de béisbol de Matanzas había experimentado cambios notables en esa Serie Nacional número 51 que lo colocaron como el máximo ganador de la etapa clasificatoria. La afición volvió a llenar el Victoria de Giròn o cuanto estadio municipal se presentaran los Cocodrilos.

Era la primera campaña dirigida por el villaclareño Víctor Mesa en esta provincia, que aplicó nuevos métodos y exigencia, sobre todo, para obtener el resultado. Sus promesas a la afición de que llenarían de nuevo el Victoria de Girón, vendría la televisión y de que clasificarían, se cumplieron.

El entusiasmo creció luego de la peleada victoria en cuartos de finales ante Sancti Spíritus, cuatro juegos a tres y el pase a semifinales, nada menos que frente a Industriales,  encuentro que también se extendió a siete desafíos, favorable a los Azules. Luego de 19 años, un equipo de la provincia volvía a los play offs y alcanzaba una medalla de bronce.

Por esos días entre los visitantes al estadio matancero se encontraba como miembro de la Comisión de Atención a Atletas el tricampeón olímpico Teófilo Stevenson Lawrence, con quien coincidimos en la puerta principal del Victoria de Girón, luego de que Matanzas superara a Industriales 6 por 3, el jueves 10 de mayo y accedió a formular unas palabras para Radio 26.

Recuerdo que afable, como siempre, luego del saludo, al verme con grabadora en mano,   lo primero que me dijo fue: “no quiero hablar de boxeo”.

Por lo que le pregunté: ¿Me han dicho que jugaste béisbol en tu juventud?

-Es cierto, hasta que me captaron para el boxeo, del que me enamoré rápidamente.

Por suerte!, le respondí en un tono jocoso..

-Mira, de no haber servido para el pugilismo, hubiera sido pelotero, te lo aseguro. Me atraía mucho.

La pregunta sobre el desempeño del equipo de Matanzas no podía faltar.

-Algo que la afición necesitaba y también nuestro béisbol.  Esta es una provincia de historia en este deporte. Víctor ha logrado cosas importantes que ojalá otras provincias imitaran. Para mí lo principal que ha influido en estos resultados, además de la preparación técnico-táctica del equipo, es el apoyo de las autoridades a una mejor atención a los jugadores. Creo que preocuparse por ese aspecto trajo consigo un mayor rendimiento.

La conversación quedó detenida con la llegada del vehículo que lo trasladaría hacia el hotel donde se hospedaba. Se despidió con un saludo al pueblo matancero y les deseó suerte a los Cocodrilos para lo que quedaba de certamen.

Me puso su mano derecha de gran campeón sobre el hombro izquierdo y con la amabilidad que siempre le acompañó en sus 60 años de vida, me dijo “gracias, hermano”.

Un mes después, el 11 de junio de 2012, falleció repentinamente en La Habana, víctima de una cardiopatía isquémica. La muerte del mejor boxeador amateur de todos los tiempos constituyó una consternación  mundial. Cuba entera sufrió el dolor de su pérdida; no podía ser de otra manera, era el agradecimiento al hombre que había rechazado contratos millonarios por mantenerse junto a su pueblo.

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