El cliente, ¿amigo o enemigo?
Con el rabito del ojo una imagen me vigila desafiante como si en vez de un cliente fuera un fugitivo. Antes de fijarme en las ofertas un cartel se roba mi atención: “No te preocupes por lo que tengo, preocúpate por lo que a ti te falta”. Sí, no se equivocan, esta es la decoración que ambienta la mayoría de los establecimientos que lideran los cuentapropistas.
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