Berlín 1936 (XIV)
Hitler dispuso de la gran oportunidad para cautivar al mundo y pretendió aprovecharla a toda costa. Ante el temor de varios países de enviar a sus atletas, permitió a dos judíos integrar la delegación. Admitió no pronunciar un discurso y solamente decir en la ceremonia de apertura: «Declaro inaugurados los XI Juegos Olímpicos de la Era Moderna». Ordenó quitar las
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