¡Mastúrbate!

Vivimos culpando a los hombres de cuán satisfechas estamos o no sexualmente, como si ellos tuvieran la responsabilidad de saber qué hacer. Como si cada cuerpo no fuese distinto y cada sexualidad una historia irrepetible. Culparía al patriarcado, pero culpo a la mayoría de nuestras madres.

Cuando los muchachos entran en la adolescencia aparecen los sueños húmedos y las erecciones involuntarias, el padre se sienta con el hijo y le dice que es hora de conocerse, de experimentar. Le habla de tocarse, de usar preservativo y a partir de entonces, al cuarto no se entra sin tocar a la puerta. La masturbación se hace casi entrenamiento y la pornografía, escondida en la carpeta de ese juego, es la antesala de lo más esperado en los próximos años.

Por eso cuando pierden la virginidad, aunque inexpertos, ya saben qué quieren encontrar y qué pedir, ya han explorado todas esas cintas, escogido favoritas y desechado las que no interesan. No hay cabida para las decepciones cuando saben lo que quieren.

Los apuran, los empujan al sexo como una meta por cumplir, como la confirmación que viene después de la primera hostia. Y aunque muchas veces es demasiado temprano y con mucha falta de educación sexual, nadie se quejaría: es sexo y nos gusta a todos.

Siendo tan sexuales como los hombres, a las muchachas solo nos enseñan a usar las íntimas. Nos dicen hasta qué edad esperar para tener relaciones y lo que puede pasar si salimos embarazadas. Nos aseguran que a los hombres solo les interesa acostarse con nosotras y que tenemos que hacernos de rogar para que nos quieran. Pero, ¿y lo que quiero yo?

¿Masturbarse? De eso sí que no nos hablan, ni del deseo, porque  eso es de machos, ¿no?

Culpamos a los hombres esperando que sepan qué hacer en un cuerpo que no conocemos ni nosotras  mismas. Todo porque mamá no te contó que no tiene que doler la primera vez. Que tu vida sexual empieza cuando estás lista para hacerlo. Que masturbarse está bien y que además es totalmente necesario. Que al hombre lo tienes que enseñar tú, porque eres responsable de tu propio placer y que también debes preocuparte por usar preservativo.

El sexo no es un castigo, no es un compromiso, es una parte maravillosa de la vida que debemos explorar y explotar al máximo. No tengas prejuicios contigo misma. ¡Mastúrbate!

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