Necesitamos recuperar “Siembra tu pedacito”
En medio del complejo contexto que vive Cuba, marcado por la escasez de alimentos, las limitaciones energéticas y las dificultades en la transportación, hay una pregunta que vuelve con fuerza: ¿qué tanto estamos aprovechando nuestras propias posibilidades productivas?
Durante la covid, el programa “Siembra tu pedacito” promovió una idea sencilla pero poderosa: producir alimentos desde lo local, desde el patio, el solar, la parcela, la escuela, el centro de trabajo. No era solo una iniciativa agrícola, era una forma de pensar la soberanía alimentaria desde la base.
Sin embargo, con el tiempo, esa estrategia fue perdiendo protagonismo. Se debilitó el acompañamiento institucional, faltaron recursos, seguimiento y, en muchos casos, voluntad sostenida. Hoy, cuando la realidad exige respuestas concretas, recuperar ese programa deja de ser un gesto simbólico para convertirse en una necesidad urgente.
La crisis energética limita el riego, la transportación y la distribución. En ese escenario, la producción a pequeña escala, los huertos familiares, los organopónicos y los cultivos de ciclo corto pueden marcar una diferencia real. No resolverán todos los problemas, pero sí pueden aliviar tensiones, fortalecer el autoabastecimiento y reducir la dependencia externa.
Pero rescatar “Siembra tu pedacito” no puede quedarse en consignas. Implica organización, apoyo técnico, acceso a semillas, incentivos productivos y una articulación real entre instituciones y comunidades.
Implica, sobre todo, asumir que la seguridad alimentaria no se construye solo desde grandes planes, sino también desde cada espacio productivo que se logre activar.
