Recorrido por el centro comercial de Matanzas

Ayer realicé un recorrido inusual por la ciudad de Matanzas, caminé por la calle de Medio desde La Vigía hasta la calle Ayuntamiento, entré en varios establecimientos particulares y estatales, en todos observé un denominador común: precios desorbitantes.

Mi objetivo no era consumir, sino rozar la piel con la realidad citadina y lograr eso que llaman socializar, para no estar alejado a la realidad de mi entorno. Entre lo observado  una multitud que transitaba calle arriba y calle abajo, en pleno horario laboral. Sé que Matanzas es una ciudad muy concurrida por personas de otros territorios y de trabajadores que tienen horario corrido, pero aun así me daba la impresión de abandono del puesto de trabajo.

En el establecimiento emplazado en la otrora ferretería La Vigía pude ver una instalación bella, bien decorada, con un mobiliario adecuado a la escenografía, pero vacío, sin consumidores. Me interesé y recibí por respuesta que no tenían ofertas, estaban cocinando para ofrecer un almuerzo al mediodía.

Desvié mi rumbo hacia la calle Narváez, menos público y más estudiantes uniformados, pocos consumiendo, considero que el motivo es el precio exagerado, aunque he leído en algunos post en redes que se ha hecho popular la palabra «asequible», considero que la Real Academia de la Lengua tenga que reunirse para cambiar el significado de la palabra.

Lo que más me agradó en la calle Narváez fue el encuentro con un viejo amigo y la charla sostenida con él, en su galería-taller, me refiero al destacado caricaturista Manuel Hernández, espero recordar algunos de los temas conversados, y sin su permiso hacerlo público, porque hablar con Manuel oxigena tu cuerpo y tu mente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Captcha *