Dignidad y soberanía frente a la injerencia
Esa es la base sobre la cual Cuba ha construido sus relaciones internacionales y seguirá haciéndolo, sin claudicar en su derecho a decidir su propio destino
Las recientes declaraciones de Trump sobre conversaciones con altos dirigentes del gobierno cubano no responden ni responderán a intimidaciones ni a acciones injerencistas y punitivas. Cuba ha defendido siempre el diálogo en sus relaciones bilaterales, pero sobre la base del respeto mutuo y la autodeterminación de los pueblos.
A lo largo de su historia la nación caribeña ha demostrado que no se doblega ante presiones externas ni acepta condicionamientos que pretendan socavar su soberanía. Las negociaciones, cuando existen, se sostienen únicamente bajo principios de igualdad y reconocimiento de la independencia de cada Estado. Por ello, cualquier postura soberbia o altisonante frente a los medios, al referirse a Cuba, carece de sustento real si no se ajusta a esos principios.
El pueblo cubano ha resistido décadas de sanciones, bloqueos y medidas punitivas, y ha reafirmado en cada ocasión que su camino es el de la dignidad y la defensa de su proyecto nacional. No se negocia con políticas necias que buscan imponer su voluntad; se dialoga únicamente desde la firmeza, la justicia y el respeto.
Esa es la base sobre la cual Cuba ha construido sus relaciones internacionales y seguirá haciéndolo, sin claudicar en su derecho a decidir su propio destino.
