Juego de rompecorazones
Allí, ante la presencia de una afición que suele hacer dudar "al más pinto" los peloteros de escarlata hicieron tambalear las letras góticas del equipo insignia de Cuba
Cuando los Cocodrilos le remontaron aquel juego a Sancti Spíritus en la Serie 52, 10 carreras en el octavo… Ángel Peña tirando la gorra…, creí que pasaría muchísimo tiempo para ver algo parecido salido de guantes, bates, corazón y mística de algún otro equipo con el nombre de Matanzas en el pecho hasta hoy.
Este domingo pudo ser como otro cualquiera hasta el noveno, pero los Rojos no estaban listos para entregar la bandera sin batirse antes sobre la grama de un Latino que debió ser Victoria.
Allí, ante la presencia de una afición que suele hacer dudar «al más pinto» los peloteros de escarlata hicieron tambalear las letras góticas del equipo insignia de Cuba y, en una demostración de gallardía, pasaron del 3-9 al 9-9 y del 9-11 al 15-11 con muchos héroes que recogerá la historia del deporte y otros que, en unos años, se nos olvidará su nombre, pero nunca su impronta, la garra, el deseo, el «aché», la vibra…
En este sensacional juego los Cocodrilos de Matanzas se impusieron a los Leones de Industriales para certificar su pase a la gran final de la 64 Serie Nacional de Béisbol.
- John Vila, ACN
