Rememoran impronta del poeta Agustín Acosta en Jagüey Grande
El centenario del poemario La Zafra y el aniversario 140 del natalicio del Poeta Nacional Agustín Acosta Bello se rememoró en un coloquio sobre la importancia de su obra, a cargo del historiador de esa ciudad sureña, Humberto Rodríguez.
El también miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba indicó que «Acosta, nacido en marzo de 1886 en Matanzas, quien viviera a principios del siglo XX en Jagüey Grande, fue precursor de la poesía social en Cuba desde los años 20 del pasado siglo.»
Vale recordar que al poeta matancero lo eligen en 1938 miembro de la Academia Nacional de las Artes y Letras de Cuba, de la Academia Cubana de la Lengua y es nombrado Poeta Nacional por el Congreso Cubano en 1955.
Acosta colaboró en varias publicaciones nacionales de reconocida importancia, tales como Letras, El Fígaro, El Cubano Libre, Orto, Social,
«Junto con Regino Boti y José Manuel Poveda, señaló Rodríguez, constituye uno de los representantes del renacimiento lírico que tuvo lugar en las provincias».
En el evento se proyectó un audiovisual inspirado en su vida, su quehacer literario, cultural y como notario público de Jagüey Grande, donde dejó su impronta en la cultura local.
Al respecto, la escritora Yolanda Brito apuntó que también debían celebrar en el poblado la publicación de su libro Hermanita (1923) por ser un poemario totalmente jagüeyense, escrito allí y dedicado a su esposa, residente en ese municipio.
Trascendencia del poemario La Zafra
Profundizando en la efemérides del poemario La Zafra, cito a la crítica especializada: «Agustín Acosta no fue un poeta proclive a participar de los grandes paradigmas estéticos vigentes en cada etapa que vivió, sino que mantuvo siempre un discurrir propio…
«Desde el punto de vista político, sin embargo, sí fue partícipe del despertar de la conciencia nacional que acaecería en esos años y su texto La zafra. Poema de combate muestra algunos aciertos estéticos, pero sobre todo resulta una admirable concreción del sentir nacional.
«Mientras lentamente los bueyes caminan, las viejas carretas rechinan… rechinan…(…) Por las guardarrayas y las serventías forman las carretas largas teorías…
«Vadean arroyos… cruzan las montañas llevando la suerte de Cuba en las cañas…
«Van hacia el coloso de hierro cercano: van hacia el ingenio norteamericano.
«Y como quejándose cuando a él se avecinan, cargadas, pesadas, repletas, ¡con cuántas cubanas razones rechinan las viejas carretas…!”
«La explotación norteamericana de la economía cubana está latente en el poema, de un modo hondo y connotado, sin por ello constituir un texto netamente político. Se observan ciertas reminiscencias del criollismo, sobre todo en las estrofas de canto guajiro que se intercalan.
“Tanto Julio Antonio Mella como Rubén Martínez Villena, como amantes de la literatura y a la vez intelectuales comprometidos, reconocieron los valores de este poema, al que Mella calificó como el primer gran poema político de esta etapa republicana.»
Asimismo, José Lezama lo escogió entre los mejores poemas cubanos hasta 1960.
En 1979, a los 93 años de edad, fallece en Florida, EE.UU., donde pasó sus últimos años al cuidado de su hija.
En el año 1988 se reeditó el libro por Letras Cubanas y en el 2005 se publicó el cuaderno Última poesía por Ediciones Matanzas en homenaje a su figura.
