La bijirita amistosa
A pesar de su diminuto tamaño su presencia logra llamar la atención de los asiduos consumidores. Y es que asoma a través de una cerca, para retirarse luego hasta una rama próxima. Nuevamente regresa y poco a poco va aproximándose, como ganando confianza.
Sus movimientos ágiles y por momentos nerviosos despiertan el interés y hasta cierta curiosidad a quienes perciben la escena por primera vez.
Porque no resulta peculiar que un ave de esas características decida aproximarse de esa forma a los humanos. Y es que no se trata de un gorrión, cuya presencia se hace habitual en los espacios urbanas. Se trata de una especie muy llamativa por su color negro intenso donde resalta además la tonalidad amarilla que también sobresale en su plumaje.
Según conocimos pertenece a la familia de las bijiritas, también nombrada «Candelita», una especie migratoria que nos visita desde Norteamérica en la temporada invernal.
La curiosa visitante es macho y en el norte del continente le dicen «American Redstart». Se alimenta de insectos, pero las dependientas aseguran que cada día, a media mañana, aparece en busca de migajas de pan.
Las solícitas muchachas, advertidas de los deseos del cliente alado, colocarán pequeñas porciones en una esquina del mostrador para que el ave se aproxime en vuelos cortos, atrapando el minúsculo pan.
La bijirita volará una y otra vez de la cerca al mostrador hasta que logre engullir el alimento.
Una vez satisfecha regresará a una alta rama de framboyán, desde donde divisará el panorama, y quizás hasta lance una que otra mirada agradecida a sus amigas humanas, para alzar vuelo y perderse entre la espesura.
La escena se repetirá hasta marzo venidero, cuando emprenda el vuelo rumbo al norte de regreso a casa. En la cafetería le extrañarán y aguardarán por ella hasta el próximo invierno, cuando reaparezca nuevamente en busca de pan, despertando la admiración de quienes saben detenerse en esos pasajes curiosos que nos obsequia la naturaleza.
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