4 de enero de 2026

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Pensar el mundo desde el Sur, la herencia de la Tricontinental

Aquel acontecimiento, con la explícita pretensión de desafiar el orden imperial desde sus márgenes, constituyó la cristalización de una conciencia histórica, que entendía la lucha anticolonial no como una serie de episodios aislados, sino como un frente internacional con raíces, enemigos y horizontes comunes.

Mientras el mundo parecía condenado a girar entre dos polos irreconciliables y las grandes potencias se repartían zonas de influencia como piezas de ajedrez, entre el 3 y el 15 de enero de 1966, la capital cubana reunió por primera vez, bajo un mismo techo y una misma agenda, a los pueblos de Asia, África y América Latina en la Primera Conferencia Tricontinental de La Habana.

Aquel acontecimiento, con la explícita pretensión de desafiar el orden imperial desde sus márgenes, constituyó la cristalización de una conciencia histórica, que entendía la lucha anticolonial no como una serie de episodios aislados, sino como un frente internacional con raíces, enemigos y horizontes comunes.

Allí se reafirmaron principios que hoy forman parte del lenguaje político universal: el derecho a la autodeterminación de los pueblos, la soberanía nacional, la lucha contra el apartheid, la denuncia de la segregación racial y la defensa de la paz mundial desde una perspectiva emancipadora.

La elección de la tierra antillana como sede de esta primera conferencia no fue casual ni secundaria. A apenas siete años de haber triunfado la Revolución, la Isla se había convertido en un referente político y moral para los movimientos de liberación del Sur global.

La cita la posicionó en el centro de una geografía política alternativa que, además de desafiar el orden bipolar de la Guerra Fría, proponía una tercera voz: autónoma, beligerante y profundamente insurgente.

La Tricontinental fue, además, heredera directa de un proceso histórico iniciado años antes en Bandung, cuando los pueblos afroasiáticos comenzaron a articular una agenda propia frente a las viejas metrópolis y las nuevas potencias hegemónicas.

La incorporación explícita de América Latina supuso un salto cualitativo: la confirmación de que el imperialismo operaba de manera sistémica y que su combate exigía una estrategia igualmente integral.

De ese impulso surgió la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), concebida no solo como un mecanismo de coordinación, sino como un instrumento permanente de acción política, propaganda internacionalista y apoyo concreto a las luchas revolucionarias.

La magnitud de la conferencia quedó reflejada en la diversidad y el peso de sus participantes. Dirigentes como Salvador Allende, Amílcar Cabral, Rodney Arismendi o representantes del Vietnam en guerra compartieron tribuna con líderes sindicales, estudiantiles y sociales, en un foro donde la experiencia revolucionaria se debatía sin eufemismos.

La ausencia forzada de Mehdi Ben Barka, uno de los principales organizadores del evento, secuestrado y asesinado antes de llegar a la mayor de las Antillas, recordó trágicamente que la Tricontinental no era un simple ejercicio teórico, sino una empresa peligrosa para los intereses que pretendía desafiar.

El momento culminante de aquel legado intelectual llegaría poco después, con la publicación del célebre Mensaje a la Tricontinental de Ernesto Che Guevara, difundido en 1967 y cuya consigna —«crear uno, dos, tres… muchos Vietnam»— instaba a la multiplicación de los focos de resistencia como vía para quebrar la lógica imperial.

A más de medio siglo de distancia, la Primera Conferencia Tricontinental de La Habana pervive como un exponente insoslayable por la cosmovisión que articuló desde su raíz: la certeza de que los pueblos históricamente subordinados podían pensarse como sujetos de la historia y no como simples escenarios de la geopolítica ajena.

En esa afirmación, profundamente política y radicalmente humana, reside la vigencia de este memorable acontecimiento como uno de los grandes momentos del internacionalismo revolucionario del siglo XX.

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